20111016

Boda!

He asistido a una boda matinal, acto social en el que pierdes dos zapatos, dos días de tu vida y ganas dos kilos de peso, un dolor de cabeza y una invitación para una cirrosis hepática.

Comienza en un jardín bajo el sol de verano tardío tostándote la calva mientras esperas que acudan los novios. Con media hora de retraso llegan los imputados a la ceremonia. Hablan amigos y familia al tiempo que notas como la azotea se pone crujiente. La gente espabilada huye sin recato en busca de sombra. Otros, sufrimos el goteo por la espalda hasta el canalillo del culo con respeto y resignación.

Tras ver arruinar la vida a tus semejantes, se pasa a los abrazos, los aperitivos y más abrazos, en este caso a un grifo de cerveza, que digo yo que a quién se le ocurre dejar cerveza fresca sin vigilar. A partir de ese momento todo se vuelve borroso y vacilante. Jovenzuelas ataviadas como criadas francesas pasan sosteniendo canapés que ni ellas mismas conocen. Los invitados se orientan por colores y engullen lo que pueden entre copa y copa. Antes del plato principal comienzan las muestras de exaltación de amistad. Tras el postre, baile, más copazos y pérdida de toda urbanidad. La mayoría se arrepiente de no haber dado un mejor uso al dinero regalado a los novios. Era más útil destinarlo a pagar un sicario que se encargara del DJ.

Según llega la noche, alguno suelta la lengua para opinar sobre los tocados de las damas, que parecen más una parabólica que algo ornamental. De repente, la mayoría de chicas altas resulta que te llegan por el hombro al bajarse de los tacones que lucían dos congas más atrás, pero da igual porque a esas alturas lo único importante es no aparentar ser epiléptico mientras bailas, así como mantener la verticalidad.

Pasada la medianoche, compartes triste escenario con otra docena de almas arrastradas, esquivando las escobas del personal de la sala y buscando en la barra al par de amigos cocidos que se colgaron media hora antes del escote de la camarera y no hay modo de hacerlos regresar. Con cita para una resaca, la corbata en la frente cual apache, camisa sin abotonar y bragueta abierta abandonas el local.

9 comentarios:

Reina Letizia dijo...

Una boda da mucha felicidad. Yo recuerdo la mía como un evento que hizo felices a todos los españoles.

Besos de Princesa

Anónimo dijo...

Yo siempre digo que las bodas es el acto social donde los pobres nos disfrazamos de ricos. Te vistes de pitiminí, pagas el cubierto como en el Arzak, y das una pasta gansa a los novios como si a fin de mes te cuadraran siempre las cuentas con superávit. Pero la noche llega y nos volvemos calabazas

malena dijo...

Jajaja si sabes llegar a tu casa, no está mal. Gracias por alegrarme una mañana opositora. Un beso

campoazul dijo...

¿No te habrán salido ampollas en la azotea, verdad? Que eso es muy molesto, en la próxima te llevas una boina a juego con corbata y calcetines, que ante todo hay que ir elegante. :)

Besitos.

Lucifer dijo...

3 palabras: Vivan los novios!
Y la barra libre jajajaj
un beso, Hyku!

Belén dijo...

Pues imagina cómo acaban los novios :P

Besicos solteros

Pio dijo...

La congaa, ese baile viejuno que por mucha modernidad no nos abandona XD jajajja!! las bodas + la barra libre, es la oda a la amistad sin medidas

besotes resacosos

Mary dijo...

Con todo el fondo rancio de cualquier boda tradicional, tú debes de darle una chispita alternativa al asunto interesante, porque no te veo yo a ti bailando la conga, no ;-)

besos con dolor de pies

Hyku dijo...

@Princesa Letizia: Pues ya va tocando la exclusiva de una crisis matrimonial, no?

@Marieta: Exacto, vivir como un marajá.

@Malena: Espero que el examen te la alegrara más

Besos desde casa

@Campoazul: Hay que llevar calcetines?

Besos con corbata

@Lucía: La barra quedó seca..

Hip, hip...besos!

@Belén: Pobres, quedaron pobres.

Madrinas de besos

@Pio: Y además hay fotos de ello... arrrgh..

Besos en fila

@Mary: Yo tomo nota de todo para luego opinar.

Ramos de besos