01
Entró de becario, como tantos otros que llegaban, los exprimían y se iban. Nunca supe a qué se dedicaba, pero se quedó y en dos años es gerente, una carrera meteórica. Coincidiendo en la merienda tras un curso pregunté por su éxito. Respondió que en este país sobran ingenieros, médicos o personal cualificado, por eso las empresas no temen despedir, siempre hay quien retoma el trabajo, aunque la estrategia no asegure calidad. Sin embargo, lo que excita a los consejos de administración es un buen vendedor, aunque no haya nada que vender. Para eso, me dijo, sólo hacen falta dos cosas, elegir un traje que siente bien y saber jugar a los dardos con el jefe cuando en vez de irse a casa, baja al bar al acabar la jornada. Sigo sin saber a qué se dedica pero su nombre suena para director.
02
Entró de becario, como tantos otros que llegaban, los exprimían y se iban. Se encargó de varios proyectos tecnológicos, haciendo de la escasez virtud, sacando el máximo jugo a las cuatro horas que le pagaban y los recursos limitados que tenía. Sus ideas siguen usándose, como le dije hace poco cuando nos cruzamos de casualidad. Tras encadenar contratos basura y economía sumergida, busca trabajo en lo que sea, tenga que ver con su ingeniería o cualquier cosa que le dé de comer.
03
Algo más de veinte años de experiencia, ejerciendo el cargo de facto desde unos diez; quiere la providencia legislativa que se haga oficial el nombramiento de los responsables para cumplir con la normativa. No obstante, cumplir la ley representa un pequeño inconveniente empresarial, ya que el convenio establece un salario para dichos responsables, detalle que se ha soslayado durante años evitando oficializar el cargo. Pero cada problema tiene una solución, de modo que se elige al pariente de turno para ocupar el puesto y se destituye al experto que ya hacía esa función. Mientras recoge sus cosas para ubicarse con el resto de anónima tropa piensa que muy probablemente no le faltaba experiencia o conocimientos para certificar la promoción, sino que nunca supo jugar a los dardos ni entrar en la oficina con un traje que le sentara bien.
2 comentarios:
Espero sinceramente que no te haya pasado a ti, tu último punto. Aquí es preferible tener padrino que tener estudios y así nos va.
Un gran achuchón, besos.
Voy a tener que traerte de la oreja! :)
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