Segunda parte
Acabaron los exámenes, aprobamos las prácticas y Culoduro nunca apareció. Había decidido abandonar la carrera, cerrar un ciclo e ingresar en el ejército con su pareja, dijo una amiga. Causó bastante sorpresa la decisión.
Siete años después celebrábamos un cumpleaños en el centro de la ciudad. A última hora de una noche lluviosa otro amigo y yo charlábamos en un rincón del bar. De repente, me interrumpió para avisarme de una maciza que se había puesto sola a bailar. Me giré para encontrarme con el pasado. Estaba igual, más atlética y con el pelo más corto tal vez.
Decidí bromear con mi amigo, diciéndole que nos acercáramos a saludarla, cosa que le sorprendió porque jamás había hecho algo así. Me preguntó si la conocía porque no era propio de mí y tuve que admitirlo. Estábamos riendo con eso cuando ella nos vio.
- Hola valencià – me dijo con su encantadora sonrisa
- Hola manchega – respondí yo
Nos pusimos al día. Era militar profesional, había visto medio mundo y desde hacía un par de meses había vuelto con su primer amor, tras haberlo dejado varias veces. Él estaba en el mismo local con más amigos pero no solía bailar. De mí sabía que ya no estaba con la de su pueblo, la vio con otro tiempo atrás.
- ¿Qué pena no habernos visto hace unos meses, verdad? – preguntó.
Respondí que las cosas son puro azar y que no hay que darle vueltas, aunque fue un discurso más diplomático que real. Apareció el novio y eso aumentó la sensación de incomodidad, así que nos despedimos cordialmente. Estábamos en la calle mi amigo y yo abriendo el paraguas cuando apareció de nuevo ella, alargándome una servilleta con unos garabatos hechos con eye-liner.
- Este es mi número en Madrid, llámame algún día, ¿vale?
Dije que lo intentaría, pues el teléfono nunca me ha hecho mucha ilusión y menos pensando que lo cogería el novio. Sin embargo, yo que nunca pierdo nada, perdí ese papel la misma noche puesto que al llegar a casa no estaba en el abrigo ni lo volví a encontrar.
Pasaron diez años más. Llegó un mensaje a mi correo. Sorprendió que fuese de mi primera ex, que no suele escribir y mucho menos utilizar un PC. Contenía un vínculo a una web de noticias y un escueto Cuídate, no quiero leer esto de ti. Espero que estés bien.
Miré la noticia; narraba un accidente de moto protagonizado por un automovilista borracho y un inconsciente por la ciudad sin casco. Pensé que era información general pero al leer en detalle comprendí que se trataba del novio de Culoduro, otra vida sesgada meses antes de poderse casar, rezaba el diario.
No recordaba ya el nombre real de ella. Respondí al correo preguntando si era aquella chica y con quien se iba a casar. La contestación me refrescó la memoria y confirmó la noticia. Había planeado iniciar una nueva vida en familia, dejando todo de nuevo. En esta ocasión el ciclo había acabado antes de empezar.
Acabaron los exámenes, aprobamos las prácticas y Culoduro nunca apareció. Había decidido abandonar la carrera, cerrar un ciclo e ingresar en el ejército con su pareja, dijo una amiga. Causó bastante sorpresa la decisión.
Siete años después celebrábamos un cumpleaños en el centro de la ciudad. A última hora de una noche lluviosa otro amigo y yo charlábamos en un rincón del bar. De repente, me interrumpió para avisarme de una maciza que se había puesto sola a bailar. Me giré para encontrarme con el pasado. Estaba igual, más atlética y con el pelo más corto tal vez.
Decidí bromear con mi amigo, diciéndole que nos acercáramos a saludarla, cosa que le sorprendió porque jamás había hecho algo así. Me preguntó si la conocía porque no era propio de mí y tuve que admitirlo. Estábamos riendo con eso cuando ella nos vio.
- Hola valencià – me dijo con su encantadora sonrisa
- Hola manchega – respondí yo
Nos pusimos al día. Era militar profesional, había visto medio mundo y desde hacía un par de meses había vuelto con su primer amor, tras haberlo dejado varias veces. Él estaba en el mismo local con más amigos pero no solía bailar. De mí sabía que ya no estaba con la de su pueblo, la vio con otro tiempo atrás.
- ¿Qué pena no habernos visto hace unos meses, verdad? – preguntó.
Respondí que las cosas son puro azar y que no hay que darle vueltas, aunque fue un discurso más diplomático que real. Apareció el novio y eso aumentó la sensación de incomodidad, así que nos despedimos cordialmente. Estábamos en la calle mi amigo y yo abriendo el paraguas cuando apareció de nuevo ella, alargándome una servilleta con unos garabatos hechos con eye-liner.
- Este es mi número en Madrid, llámame algún día, ¿vale?
Dije que lo intentaría, pues el teléfono nunca me ha hecho mucha ilusión y menos pensando que lo cogería el novio. Sin embargo, yo que nunca pierdo nada, perdí ese papel la misma noche puesto que al llegar a casa no estaba en el abrigo ni lo volví a encontrar.
Pasaron diez años más. Llegó un mensaje a mi correo. Sorprendió que fuese de mi primera ex, que no suele escribir y mucho menos utilizar un PC. Contenía un vínculo a una web de noticias y un escueto Cuídate, no quiero leer esto de ti. Espero que estés bien.
Miré la noticia; narraba un accidente de moto protagonizado por un automovilista borracho y un inconsciente por la ciudad sin casco. Pensé que era información general pero al leer en detalle comprendí que se trataba del novio de Culoduro, otra vida sesgada meses antes de poderse casar, rezaba el diario.
No recordaba ya el nombre real de ella. Respondí al correo preguntando si era aquella chica y con quien se iba a casar. La contestación me refrescó la memoria y confirmó la noticia. Había planeado iniciar una nueva vida en familia, dejando todo de nuevo. En esta ocasión el ciclo había acabado antes de empezar.
14 comentarios:
Que triste final, el destino es un enigma y juega sus bazas sin pedirnos permiso, por ello hay que disfrutar y no permitir perder ninguna posibilidad de ser feliz, porque nunca se sabe cuando se cerrará nuestro ciclo..
Un beso muy dulce Hyku
Ofú, menudo putadón!
pd: ¿ves como te vuelvo a ser fiel, hombre incrédulo?
Desde luego...eres todo un torrente de vida y experiencias...y lo que aún nos quedará por leer, leer y releer.
Besos admirables; P
Ay, demasiado drama para una mañana invernal y lluviosa, pero la vida es así no?
De todas formas, escribes tan bien que siempre me dejas algo bueno para recordar.
Besitos
Bueno, fíjate cómo es la vida, que se habrá llevado años sin valorar lo que tenía al lado, flirteando (cuando menos) con todo bicho viviente para que luego esta experiencia le remueva su propio prisma y sobre todo sus valores.
Vaya final fatal.
Aunque... ¿qué pasó con ella? ¿Supiste algo más? ¿Hay tercera parte?
(es que estoy en edad de preguntar)
Besitos
La vida es eso, viajes de ida y vuelta y personas que vienen y van y pasan por nuestras vidas incontables veces de las cuales no sabemos su final porque tampoco sabemos en que momento nuestro reloj va a detenerse eternamente
Y sigue siempre ese consejo vale, ponte siempre el casco.
Besos.
P.D.: Otra vez removiendo mi conciencia, creo que tengo una conversación pendiente con alguien a quien aprecio mucho para recordarle que a pesar de nuestras idas y venidas las imprudencias en moto se pagan y que nunca quisiese leer que a él le ha sucedido algo así.
Vaya, es una lástima... hay vidas que se acaban sin empezar los ciclos, tienes razón...
Y por dios, ten cuidado, por dios, te cuidado... yo me muero si te leo así...
Besicos
Joder, que movida. Por cierto, debiste follártela aquel día hace casi 20 años pq los cabos sueltos siempre vuelven. Ya lo verás. Beso
Las historias no siempre tienen final feliz ( y a mi gusto, es lo que hace "interesante" la vida).
Aunque está, tenga un extraña segunda parte...
Si Saw va por la película 6... Porque está historia no podría tenerla... (Mal ejemplo, pero no conozco ninguna película que haya llegado a la 4ta, además de Star Wars...
Aunque dicen que las 2das, 3eras y demás nunca son buenas... (Espero que está si "mejore")
el eterno pudo ser y no fue, que se nos pasara a veces por la cabeza, besitos
... Hyku, que no tengamos que llamar nunca al 112 eh :(
Joder... el azar es cínico y la vida irónica.
Una pena lo de ese ciclo interrumpido.
No hay que perder el tiempo.
Y sí, ten cuidado, anda... ¿Vale?
Que a mi las motos siempre me han dado miedo.
Besos ininterrumpidos
@CalidaSirena: En efecto, hay que vivir cada minuto como si fuese el último porque nunca se sabe cuando se acabará el tiempo...
Besos permanentes
@Chipsoni@: Hola mujer austral. Pues sí, una putada
Besos con escarcha
@Chuspi: A veces hay historias que uno no quisiera vivir...
Torrentes de besos
@Selket: Gracias por tus amables palabras, mérito del sujeto y del predicado
Besos abrigados
@Mary: No hay tercera parte. De hecho era un recuerdo que habia quedado en letargo hasta que la triste noticia lo agitó en mi memoria...
Besos sin edad
@Belita: Yo llevo el casco hasta cuando voy en metro. Pero no todo depende de uno.
Besos concienciados
@Belén: Mujer, no seria yo el que se muere? jajaja
Besos, por Dios
@Jezabel: La verdad es que no creo mucho en segundas oportunidades. Y sería tan enrevesada la casualidad que daría hasta miedo
Besos movidos
@Puta Desgraciada: Aquí tienes ejemplos: Rambo, Viernes 13, Terminator, Rocky...
Besos cinéfilos
@Isobel: Sí, momentos de la vida que regresan cuando menos te lo esperas
Besos que serán
@Nikaperucita: Esperemos que no...
Besos numerados
@Mia: Mira por donde, qué bien viene eso de que no hay que perder tiempo...verdad?
Besos sin miedos
A mi de numerado nada eh!!!!
A granel!!!
jajaja
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