20090312

Sobremesa


12.55h
Llega la primavera. Hace un día estupendo para comer fuera aunque no convence del todo porque al final las cosas se tuercen. La última vez al parecer alguien acabó en un local de alterne a altas horas de la madrugada. Ya se sabe que hay gente que no sabe beber.

13.10h
Nos estamos poniendo hasta las cejas de martinis y langostinos. A la hora que concede la empresa para comer le sumamos cuarenta y cinco minutos porque somos así de estupendos. Nos echan del restaurante entre concursos de eructos y robando el pacharán. Como sigue haciendo buen tiempo dejamos la americana en la oficina, para que parezca que estamos en una reunión, y vamos a una exposición de arte que hay tres calles más abajo, en el centro de la ciudad.

16.30h
Estamos aún a dos calles de nuestro destino. Ramírez lleva una tajada descomunal provocada por los nueve pacharanes que se ha tomado en los tres bares en que hemos fondeado. Antúnez desapareció en el servicio del segundo bar y Juan Carlos dijo que se iba a la hora feliz de un puticlub.

17.00h
Caminamos por la vida con demasiadas prisas. De tomarnos todo con más calma no se nos habría pasado por alto este asador en el que sirven un coñac delicioso. Ramírez está intentando ligar con la camarera del mandil; le hemos dicho que debería pensarlo dos veces porque se llama Alfredo y tiene bigote. El plan de llegar a la exposición se tambalea tanto como la mitad de los integrantes de la expedición.

17.45h
Estoy sentado en una acera. A mi espalda, el sex shop en el que ha acabado toda la tropa. Al fin y al cabo, no deja de ser una exposición. Entro a buscarles porque a las seis tenemos una reunión según Juan Carlos, que llama desde la oficina tras darse un completo en el puticlub. Y yo sin saber dónde están los demás.

Encuentro a Ramírez dormido en una cabina con la puerta abierta y los pantalones por las rodillas. No me atrevo a preguntar.
Ana está abrazada a Sergio justificando con lengua de trapo la necesidad de establecimientos de este tipo, aptos para despedidas de soltera, cenas de amigas, aniversarios, cumpleaños, sorpresas, actos de empresas… vamos, que sólo falta que diga que hace aquí la compra semanal, los regalos de comunión y accesorios para el velatorio de un funeral.

Enrique y Sofía discuten airadamente con el encargado sobre un artículo de la tienda mientras intentan mantener el equilibrio. Al parecer han estado probando un huevo vibrador en el culo y ahora el empleado se lo quiere cobrar. Doy la razón al de la tienda y tras pagar el artículo les llevo hacia la salida.

Cuando casi todo el rebaño está recogido, aparece Antúnez de no se sabe donde con una bolsa negra. Dice que ha comprado media docena de DVD. Le digo que el porno se consulta en Internet y me responde que haga el favor, que los compra por los subtítulos, a ver si no porqué.

Y así, en amistosa y oscilante cofradía, imaginándome al que escribe textos subtitulados, regresamos a la oficina todos excepto Enrique, que se ha quedado trasteando con el mando a distancia del huevo vibratorio, con sonrisa boba y reclinado en un portal.

18 comentarios:

Jezabel Montenegro dijo...

jajajajajaj que risa más wena me has dado, wey. Besazo

Etèria dijo...

Para que luego digas que las comidas con los compis de trabajo no tienen su punto, jajaja.

(Menos mal que hoy te leo desde casa que si no es así hoy seguro sospechan de mis risas).

Besos comprensivos

Selket dijo...

Es que tú te juntas con cada gente!!!
:-P
A ver cuando ponen un sex shop cerca de mi trabajo así me escapo a la hora de comer jajaja.

Besos

Belén dijo...

Pues perdona, pero la reunión con el del huevo sería un punto... mas que con el paseado de antúnez...

Y luego te quejas de las jornadas maratonianas que tienes de trabajao, anda ya!

besicos

Mary dijo...

Bueno, Enrique tenía su tarea, pobre muchacho. Eso también es trabajar. Por cierto, qué estrés lleváis, ¿no?
Besinos distraidos

isobel dijo...

feliz finde prometo leerte cuando tengo tiempo, besos


jajjaa la palabra es mentira, hoy acierto

Unknown dijo...

hacer eso tiene que molar, sí señor, no me importaría vivirlo (una vez)

Hyku dijo...

@Jezabel: Para risas, las que provocan las interferencias del huevo vibratorio en los teléfonos móviles..

Besos, ea

@Belita: Pues como te cuente las cenas...

Besos caseros

@Selket: Mucho más entretenido que una tienda de filatelia, verdad?

Besos juntitos

@Belén: Mujer, con lo que tardamos en comer es lógico que salgamos al anochecer...

Besos en su punto

@Mary: Lo que nos falta es planificación...

Besos atareados

@Isobel: no te preocupes, que lo sé

Besazos acertados

@Tu: Pues todo es ponerse...valga la redundancia

protos669 dijo...

Hola Hyku,

Asi me gusta. Que por fin alguién en este país relate por pelos y señales como pueden llegar a ser de duras las comidas de trabajo.

Eso si, como las cenas de trabajo se completen con horas extras hasta altas horas de la madrugada ya me ves enviandote un c.v.

Saludos y abrazos por encima de la mesa.

Baile Antiguo dijo...

Qué buena sobremesa. Hace siglos que no tengo una tan animada...

Ahora que lo pienso: NUNCA he tenido una sobremesa tan animada...

Mery dijo...

Jajaja..y tu el bueno, recogiendo a la tropa, debes ser un angelote jejejeje. Seguro que fue un gran dia de curro...

Besos angelicales

Ines dijo...

Pero a vosotros cuanto tiempo os dan para comer ( y sobre todo para beber )
Yo quiero trabajar en nesa empresaaaaaaaaaaa.
Un beso

Mia dijo...

Jajajajajja
La verdad es que menuda plantilla, xD... Y luego seguro que hablariaís de despido improcedente si os echan.
Es curioso, siempre he querido ser dependienta de un sex-shop, no sé porqué. Supongo, pura sociología.
Besos subtitulados...

P.D: Tengo que pedirte un favor y un consejo, cuando puedas.

Palabrasalbapor dijo...

Vaya comidas que te pasas, aunque a ti parece que si te toco trabajar, llevándolos a todos de vuelta.

Muy divertido tu blog. Volveré a pasarme por aquí.

Besos

Anónimo dijo...

Tendre que hablar seriamente con mi jefe,a mi solo me dan media hora para comer...

Hyku dijo...

@Protos669: Buenas. Pues las cenas, según el día y los asistentes. Por lo general si se trata de los jueves, suelen tener bastante peligro...

Abrazos con pelos y señales

@Abriéndome: Pues todo es ponerse, así vives una sobremesa distinta

Animados besos

@Mery: Mujer, la productividad no es que se incremente mucho pero la motivación, desde luego.

Buenos besos

@Casilda: No es tanto el tiempo que nos dan como el que hay que tomarse a veces...

Besos empresariales

@Mia: Interesante vocación, me pregunto si curiosa con la clientela o con el género..

Besos y por supuesto

@Alba: Un placer tu visita y no te preocupes, acostumbrado está uno también a llevar a las amistades a casa, de modo que el transporte de ganado alcoholizado no se me da mal...

Besos de vuelta

@Teresa: En media hora no da tiempo a comer, sólo engullir...

Tenblog dijo...

Lo que yo no llegaba a controlar muy bien era lo de luego ir a trabajar. Eso me costaba...casi que no iba, vaya. Como tú dices...todo era ponerse...y ya no había quien parara. Eso sí...unas risas....a veces lo echo de menos, aunque creo que se me ha desacostumbrao ya el cuerpo. No estaría mal ir ahora a hacerlo pero esta vez ser pastora (en vez de oveja que solía ser...)

Hyku dijo...

@Tenblog: Todo es cuestión de práctica y de tomar agua mineral en lugar de sustancias varias.

Besotes controlados