20080313

Rebajas


Soñaste con ello agazapada en mis brazos en el asiento de atrás, en lo que yo llamaba nuestras tertulias de "mediacoche" y no veías el momento de cumplir aquella fantasía.
El día propicio llegó. Cuidaste hasta el mínimo detalle tu apariencia, como parte del juego. Elegiste aquél vestido vaquero ajustado, tan sensual y fácil de abrir. Te plantaste sandalias anudadas al tobillo y pantorrilla, como tanto te gustaba lucir. Y así te presentaste ante mí en aquél pasillo del centro comercial.

Apenas pude articular palabra al verte, tampoco me diste tiempo. El fuego de tu mirada hablaba por ti. Me tomaste de la mano y paseamos por la zona de moda, eligiendo algunas prendas de coartada para nuestro juego. Decidimos que tres eran suficientes. En la puerta de acceso a los probadores quisiste saber cual de ellos elegir. Te dejé hacer. Cerca implicaba morbo, mayor riesgo, lejos era tal vez demasiado evidente. Al final optaste por un término medio.

No había acabado de echar el pestillo a la puerta y ya tu boca devoraba la mía, respirando agitada mientras tus manos rodeaban mi cuello, instintivas, voraces, excitantes.
Te aparté sonriendo, te estuve mirando, te situé en mitad de la exigua estancia y me situé a tu espalda. Cambié la banqueta de lugar para que pudieras verte diagonalmente, de modo que no pudieras ver lo que yo miraba. Al sentarte sobre mis rodillas levantaste el vestido, dejando tu piel desnuda e infinitamente suave al descubierto, como sabías que me resultaba irresistible.
Tu espalda quedó pegada a mi pecho, mi boca a tu cuello, rodeando con mis manos tu garganta a la vez que retiraba tu pelo para comerte a besos.
Comenté a tu oído el clamor de pasos al otro lado de la puerta, el día más frenético de compras a un lado y nuestra lujuria al otro. El mapa de tu cuerpo me invitaba a no demorar la exploración.
Tomada de los hombros, mis manos se deslizaron en tu vestido, rodeando tu cuello, buscando tu pecho. En el camino, los corchetes que cubrían tus secretos iban dejando paso a mis caricias, hasta por fin llegar a tu vientre, adaptando tu contoneo al ritmo de mis manos, como arena y olas.


Sentada en la banqueta, abierto el vestido, expuesto tu ardor carnal a mis labios. Recorrí de besos húmedos tu boca, cuello, pecho y cintura. Mordisqueé las zonas más sensibles de tu anatomía, obligándote a ahogar los jadeos mientras me ofrecías cada rincón de la piel.
Tu mano se posó en mi cabeza, llevándome suavemente hacia la humedad de tu instinto, regando mi boca de esencia femenina, cada vez más descontrolada, más salvaje.
Las piernas sobre mis hombros, los muslos ceñidos a mis mejillas, gotas de sudor adornaban tu piel, mis manos prisioneras de tus nalgas...sabía que se acercaba el momento y me retiré con delicadeza, comprobando que no dejabas de mirarte en el espejo, de gustarte siendo complacida.

Tomé tu cintura para apoyarte en el cristal y tomarte de espaldas pero me detuviste. Querías verme el rostro esta vez. Asentí y te coloqué de frente sobre mis rodillas, lamiendo tus labios mientras mis manos arrastraban tu cintura hacia la primera embestida.
A ritmo pausado iba acoplándome a ti, dejando la huella de mis dedos en tu trasero, subiendo las manos por la espalda y tirando de tu pelo, obligando a arquearte hacia atrás, dejando tu pecho a la altura justa para saborearlo.
Llevé una de mis manos de nuevo a tu garganta, ciñéndola, sabedor de la excitación que te provocaba, la otra clavada en tus nalgas, uniéndote a mí. Descendí luego entre tus pechos y, humedeciéndome los dedos en la boca, los deposité en el epicentro de tu placer, deslizando poco a poco. El mundo ya no eran aquellos tablones que nos separaban del cliente contiguo, teníamos un mundo sólo para nosotros dos.
El ritmo se incrementó, éramos ya uno, aplastada mi mano entre tu sexo y el mío, avanzándome la llegada de tu placer reflejado en un estallido de espasmos, dejando tus labios apretando mi cuello, abrazada para aguantar un gemido que nos delatara. Continuaste meciéndote en mis caderas un poco más, hasta que finalmente liberaste mi mano de tu inundada intimidad y te dejaste llevar por la sensación de cosquillas que sentías al rozar tus pechos levemente contra mi cuerpo.

Te retiré la melena del rostro, completamente empapado. Me gustaba como mirabas, con esa expresión entre pilla y tímida, siendo ahora de nuevo consciente de la situación en la que estábamos. Asentí, sin decir nada, para tranquilizarte, no tenías nada que temer. Te abracé y dijiste algo casi imperceptible a mi oído.

- Me encanta como me cuidas, me encantan estos finales.
- ¿Qué final? - respondí sin liberarla del abrazo - Cariño, esto acaba de empezar..

16 comentarios:

T S dijo...

HUMMM... que ardiente!me tienes loca,siente...puedes sentir?
loca...loca estoy cuando me tocas,me tocas ahi sin miedo,sin temor,me tocas...mojada,caliente, me besas,te beso también volcan en erupcion,eres hombre,hombre que no termina, hombre que avanza aunque la madrugada camina...palabras,que importa decir "me gusta"si me tienes loca?
besitos amigo...
me encanto!
ts

Belén dijo...

Jo, y luego te extraña que no pueda dormir bien?hombrepordios que una es delicada y hoy toca juzgado....

Por cierto, tengo que renovar vestuario, cuando quieras yo estoy dispuesta ;)

Besazos

CalidaSirena dijo...

Ufff, me encanta ir de rebajas, pero cuando sé que va a ocurrir algo en el vestuario. Me ha encantado todo, desde el comienzo hasta el final, como narras, díos mío!!!.
Un cálido y ardiente beso.

Lágrimas de Mar dijo...

a mi me encanta ir a las rebajas, pero desde hoy me gusta más

besos

lágrimas de mar

Etèria dijo...

Arffffffffff, arffffffff, arfffff... Jajaja. Eso si, sin pasar el pestillo ;)

Besos

Hyku dijo...

@t s: Hummm...me alegro que te haya gustado, inspirado y dejado ganas de más.. Besos :-)

@Belén: Ah no, que conociéndote me veo pasando tremenda vergüenza en la sección de lencería mientras tú andas a gritos preguntando qué te pones y que dejen el probador de tabiques reforzados para tu cuerpo serrano... :-P
Un besazo y sigue siendo sensible...y escapando del juzgado

@calidasirena: lo importante no es la narración, sino poder vivirlo. Disfruta de las compras ;-)
Besos :-)

@lágrimas de mar: Y a mí me gustan tus palabras, aquí y en tu rincón. Un besote y hala, de compras :-)

@Belita: En tu caso, sin cerrar la puerta, si devoras a tu víctima que al menos haya testigos... :-P
Besos sin pestillo :-)

Churra dijo...

Y a mi que nunca me gustaron las rebajas ....contigo deben seruna gozada.
Besos

Hyku dijo...

@Churra: Mujer, uno también sirve de acompañante tradicional, de los que opina sobre gustos, tendencias...y no se impacienta. Ventajas de haberse criado entre mujeres...

Besos al contado
:-)

Srta. Effie dijo...

Zapatos, querido. Zapatos.

Dulce dijo...

hyku, que espalda más hermosa,mmm...a ver si me concentro jajaja creo que cuando hay algo bueno da mucho gusto repetirlo..repetiré leyéndote.
Besos encendidos

T S dijo...

Pase para saludarte
besos eternos
ts

Hyku dijo...

@Effie: mmmm...las compras de zapatos, con adecuada indumentaria, también dan para mucho...sí...
Besos con champán ;-)

@Dulce: jajaja...bienvenida al club "mejor la espalda que el hocico de uno", Belén, nuestra fisioterapeuta oficial te indicará donde están las contracturas.. ;-)
Gracias por tu visita y espero que sigas sonriendo por estos lares.

Besos :-)

@t s: Pues eternos saludos y besos, de paso.
;-)

Madame X dijo...

Cuanto derroche de sensualidad...

Un abrazo.

X

Anna dijo...

(- Al llegar a mis pechos levantas todavía más un poco más la tela... y tu veo tu mirada perderse en el leve desplazamiento de mis pechos en mi trémula respiración.De pronto , te enderezas y pasas tu lengua por los labios, acercas tu cara a la mia y me besas , y tu sientes el calor y el deseo con el que te recibe mi lengua...Te inclinas hacia adelante para alcanzar uno de mis pechos, abres la boca y exhalas tu aliento sobre mi pezón...-)

Delicioso tu blog...

Hyku dijo...

@Madame x: La sensualidad, la imaginación, la complicidad, los besos y las risas están para derrocharlos, no?
;-)

Besos :-)

@Anne: mmmm...menudas palabras, tardará un rato en desaparecerme el rubor. Muy agradecido, seguiremos cocinando con mimo para procurar que esté delicioso el menú la próxima vez que pasees por aquí.

Besos :-)

Madame X dijo...

Para derrocharlos a raudales... ;-)