20150405

Apnea

Pudo parecer que lo había hecho mil veces, pero lo cierto es que fue la primera y, con toda certeza, ninguna gana de repetir. Un gesto instintivo para tomar de la mandíbula aquella pequeña cabeza, inclinarla hacia el frente y, usando un dedo como gancho, extraer la piedra que pudo detener una pequeña vida.

Tras superar un episodio de ansiedad, la madre se disculpó, apenas había sido un descuido, pero un único momento de descuido suele ser suficiente para desencadenar la fatalidad.

Comprobó que todo estaba en orden y siguió inmerso en sus pensamientos, alegrándose por una vez de no llegar a destiempo a un instante importante de la vida y, por otra parte, reflexionando sobre las respuestas a la pregunta de si se daría la propia vida a cambio de otra, que sólo se sabe cuando se está en la tesitura de decidir, situación ante la que cualquiera, a decir verdad, preferiría no estar. Sin embargo, cayó en la cuenta de que, en ocasiones, puede ocurrir un intercambio sin tener constancia de haber tomado una decisión.

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