20141102

Aguirres

El motorista hacía su rutinario camino al trabajo por la circunvalación sin esperarse que aquella zorra egoísta decidiera no respetar la retención del carril de incorporación y saltara la minúscula mediana para cambiar de carril, llevándose de paso al motorista por delante. Quiso la fortuna que la montura del tipo fuese de tipo campero, con protecciones metálicas que evitaron machacarle la pierna y que diese con sus huesos en el suelo, al poder apoyar un pie antes de caer.

Lo que tampoco esperaba nadie es que la sinvergüenza hijalagranputa acelerase tras el impacto y tratara de darse a la fuga. Un camión trató de impedir el paso pero se escabulló con su utilitario ocupando el arcén. El asustado piloto trataba de rehacerse cuando observó la huida de la escoria al volante, seguida de inmediato por otro motorista que se lanzó a su caza y que la encerró contra el arcén un poco más allá. Cuando el motorista llegó a la altura de ambos, el otro piloto aún gritaba todo tipo de improperios a la ruin conductora, amenazando con abrir la puerta del vehículo y sacarla a hostias del mismo.

La asquerosa se escudó en que no había pasado nada, que tenía prisa para tomar un avión y que no hacía falta usar la violencia, curioso argumento para quien ha provocado conscientemente un accidente y se ha dado a la fuga. Los motoristas tuvieron que contenerse para no usar de verdad la violencia y con su cara de niñata consentida aún logró que el afectado se conformara con hacer un parte amistoso en lugar de llamar a la policía, como aconsejaron los testigos.

El chico, aún con manos temblorosas, agradeció al otro piloto la ayuda, a su juicio tan infrecuente hoy en día que alguien se preocupe por los demás. El otro tipo le respondió que era lo único que podía hacer y que vista la nauseabunda maniobra de la zorra el accidente les podía haber pasado a cualquiera de los dos, ya que circulaba detrás. Y que si de él dependía, la puerca perdería de sobra el puto avión.

La falta de educación y moralidad no sólo es parte de la clase política, es de una creciente generación que se cree por encima del bien y del mal. Y así nos va. Pero si me llega a tirar a mí, le meto la moto entera por el culo, sin dudar. Qué asco de gentuza.


2 comentarios:

Sayuri dijo...

Estoy contigo, yo no la dejo ir sin más, da asco esta gentuza
Besos indignados

Pio dijo...

:O madre mia!!! Hay gente sin dos dedos de frente. Menos mal que al final no fue nada, pero esa tipa es merecedora de que no se le deje conducir más.

Besos