20140720

Ruleta

Un chasquido de percutor golpeando en vacío sonó una vez, dos veces, puede que hasta más en aquella hora maldita, jugándose la vida a cambio de tan poca cosa. Pero tuvo suerte, mucha y no era la primera vez. Tal vez tentaba demasiado a la fortuna.

Lo pensó casi demasiado tarde, con la desazón de la responsabilidad sobrevenida, aventurando hasta qué punto podía haber convertido el momento en tragedia propia y para los demás. Lo peor de todo es que fue elección propia, nadie exigió tamaño riesgo. Si realmente hubiera apretado un arma contra su sien no se dudaría de calificarle de loco, pero lo que sostenían sus manos era el volante de un coche con pasajeros agotados tras muchas horas de ruta, cabeceando sobresaltado en los instantes en que claudicaba esa noche de asfalto sin poder dormir.

1 comentario:

Pio dijo...

Un acto muy estúpido sí, cosas que dices que no van a volver a ocurrir y sucenden. La primera vez que me pasó me asusté de veras, pero ha ocurrido más vez, supongo que no nos damos cuenta hasta que nivel nos jugamos la vida.