20131208

Jueves

Cronología de un jueves perfecto.

Con 20 años.
Llegas a comer a casa, la empresa donde haces prácticas te exime de ir el viernes y te gratifica con 100 euros por tu trabajo. Un amigo te llama desde la facultad para felicitarte por aprobar el examen parcial que apenas habías estudiado, con lo que esta noche no tendrás que estudiar y podrás salir de marcha. Te da tiempo a ir a nadar y batir tu propia marca en 1500m sin apenas esfuerzo. Te duchas, peinas, acicalas y sales a cenar con los amigos. Te sobran energías y horas al día para hacer todo lo que quieres. Bailas hasta el amanecer y conoces dos chicas muy guapas que te invitan a pernoctar en su piso compartido.

Con 30 años.
Llegas de día a casa, contento por no tener que trabajar, esta vez, hasta la hora de la cena. De camino a casa te llega un correo de la empresa notificándote una gratificación. Te da tiempo a batir tu propia marca en el circuito ciclista local. Te duchas, te acicalas y no te peinas porque llevas el pelo corto. Te jactas de adecuar tu agenda a las horas disponibles. Decides a qué fiesta de qué amiga quieres asistir a cenar. Te retiras a medianoche y acabas en tu casa con una amiga especial, pasando el fin de semana viendo películas en el sofá.

Con 40 años.
Te conformas con llegar a casa y salir de una puñetera vez del tedio laboral.
Miras el correo con angustia por si estás afectado por el ERE, tras más de un lustro de congelación salarial. Como te faltan horas para atender los compromisos familiares, tienes la casa patas arriba y bricolaje que terminar, decides pasar de todo y regalarte una tarde para batir tu propia marca de visualización de episodios repetidos de Dos Hombres y Medio. No sales, vas en chándal y no te peinas porque hace tiempo que no sabes lo que es el pelo. Tu mayor preocupación es decidir qué tipo de pizza encargas esta noche. Te acuestas antes de que acabe la peli de turno sin que te importe demasiado, alegrándote de que hoy podrás descansar.

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