20130414

Renuncias

Me casé con quien podía convivir, ya que no podía convivir con quien amaba. 
Escuché esto, casi escandalizado, diez años atrás. Siempre pensé que la felicidad y el sentimiento venían de la mano. A día de hoy, no tengo tan claro que sea así.

Tengo una relación complicada con las navidades. La primera vez que mi vida trastabilló de notable manera fue en esas fechas, con inmenso dolor al ver el futuro convertido en castillo de naipes. La segunda, dolió distinto por la forma en que ocurrió, tal vez porque nunca debió ocurrir. Pero ambas marcaron el pensamiento y las reflexiones posteriores, de tal modo que, pequeñas ilusiones y decepciones al margen, puede que llevaran los huesos ya cansados hasta la última navidad, sabiendo que, a pesar de todo, seré consecuente con las responsabilidades.

Y es que, al final, puede que hace diez años no supiera nada de la vida. 
Y que diez años después, todavía no me entere mucho de lo que va.

4 comentarios:

Pio dijo...

Esa primera frase me ha dejado un poco descolocada, aunque lo veo mucho a mi alrededor, supongo que todos buscamos a ese alguien y luego nos damos de bruces
Date un respiro, aún quedan muchos meses para navidades :)

Como me dejaron escrito el otro día: "Yo tampoco sé cómo vivir, estoy improvisando", pues eso...

Besotes!!

Sayuri dijo...

Es un error casarse sólo porque puedes convivir, lo se bien.
La felicidad no se vive con el conformismo.
La vida duele y a veces parece que duele más de lo que debería pero no por eso vamos a dejar de sentir.
Un beso

malena dijo...

Creo todos estamos aprendiendo, cuando parece que empiezas a saber de qué va la cosa... Te caes de culo.
Un beso y adelante.

Hyku dijo...

@Pio: Improvisar no se le da bien a todo el mundo. Y a cierta edad, la neurona se queda rígida.

Besos por escrito

@Sayuri{S}: La culpa es de las farmacéuticas, que no han inventado un remedio para los sentimientos.
:-P

Besos inconformistas

@Malena: Yo debo tener el culo pelado, pero ni así.

Besos y gracias
:-)