Invierno tras la ventana, invierno en el interior. Ecos de pasos que se arrastran en aquella inesperada estación. Vaho de sentimientos que chocan con la ventana, de nuevo límite con el mundo exterior.
Parece cansado, del cansancio de los mayores, la fatiga para seguir, la falta de ganas. Volcán vivo antaño, de aquellos que abrasaban sin dar segunda oportunidad, mil daría por recobrar alguna brasa. Arrastra los pies y enfila de nuevo el sofá que sirve de madriguera y ovillo en que pasar horas pintadas de tenue gris derramado del cielo.
Con la parsimonia de las horas cae la noche entre apagado respirar de suspiros. Cierra los ojos abatido por un difuso dolor. La mirada le duele tanto como la falta de luz. Siente lágrimas de tierra surcar las grietas de su rostro. Casi nadie cae en la cuenta de que hasta las piedras más inertes esconden un sentimental.
Cambia la madrugada los dígitos del calendario. En cada hoja del mismo, de racimos helados penden onomásticas y aniversarios que languidecen y marchitan al no ser celebrados, mutilados en el silencio que asfixia las ilusiones, resecos de olvido abandonado. Se clava el aire en los pulmones. Hace frío de invierno. Huele a soledad.
7 comentarios:
La soledad no es sino estar con uno mismo. Pero claro está que no es lo mismo estar que sentirse, aunque se confunda.
Un beso!
Me has transmitido ese frio de invierno al corazón, que penita de lágrimas derramadas entre tanta soledad de horas, días, años...
Besitos.
Que tristeza transmite el relato.
Escribes igual de bien un relato drámatico que uno ácido.
Un saludo
No pesa tanto la soledad, si no el no saber qué hacer con ella...
Besicos
La soledad no duele cuando es una opción voluntaria y no se recrea en ella.
Cuando la soledad llega es mejor despedirla cuanto antes sin llegar al café, porque sino siempre será la eterna invitada
Besos
@Lucía: Dudo mucho que quien así se siente pueda confundirse de emoción..
Besos mismos
@Campoazul: No siempre el invierno dura una estación.
Besos transmitidos
@Malena: Muy agradecido aunque dicen que se escribe mejor cuando se está peor.
Besos sin acidez
@Belén: Si la escondes en los cajones, vuelve a aparecer.
Besos con sabor
@Sergio: Quien la siente voluntaria rara vez la nombra
@Pio: Alguna hasta se empadrona.
Besos con leche.
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