Mejore su agenda social organizando una barbacoa campestre. Se diferencia de la urbana en que no llenas la casa del vecino con aroma a chorizo y es lejos del patio trasero de un adosado de mierda, entre un intento de huerto de lechugas pochas y la piscina hinchable con agua más verde que un carajillo de Fairy.
Inicio
Madrugue a las 8 un domingo o tendrá que comerse cruda la media tonelada de salchichas, chorizo, chuletas, costillas y pinchos que adquirió en un dispensario de colesterol horas atrás. Prepare bebida en abundancia, servilletas, pan, queso, jamón, ensalada y patatas fritas como si fuese a acabarse el mundo este mes, aunque a la cita sólo acudan diez personas.
Llegada
Conduzca durante una hora para llegar a la zona de barbacoa, un secarral inmundo con más arena que un desierto, moscas como hidroaviones y hormigas de cabeza gorda de esas que si te muerden te arrancan un pie. Alardee de ecologismo mientras los insectos atacan su comida para desayunar por tercera vez.
Estancia
Hay quien cocina, quien recoge y los que juegan al fútbol con una pelota de playa, volviendo rebozados de tierra y sudor. También está la amiga callada, que ha defendido a muerte la ensalada contra un enjambre de avispas y yace en el suelo víctima de un shock anafiláctico. El resto que coma, que cuando se cae la chuleta al suelo por segunda vez ya no sabe tanto a tierra si la acompañas del quinto vaso de moscatel.
Regreso
Cuando acuse la insolación, mitad por el sol, mitad por la ausencia capilar, imponga una prudente retirada antes de que su cuñado llegue a las manos con el padre del niño cabrón que lanzó la pelota contra la jarra de sangría, echando todo el contenido a perder. Llegue a casa masticando arena, con urgencia intestinal por ser incapaz de aliviarse entre matorrales y ese pintoresco bronceado de agricultor por no haberse quitado la camiseta con antelación.
Con estas sencillas instrucciones será usted la comidilla de sus compañeros el lunes a la hora del café. Próximamente, disertaremos sobre cómo bañarse en un río junto a una central nuclear. Que lo disfruten.
Inicio
Madrugue a las 8 un domingo o tendrá que comerse cruda la media tonelada de salchichas, chorizo, chuletas, costillas y pinchos que adquirió en un dispensario de colesterol horas atrás. Prepare bebida en abundancia, servilletas, pan, queso, jamón, ensalada y patatas fritas como si fuese a acabarse el mundo este mes, aunque a la cita sólo acudan diez personas.
Llegada
Conduzca durante una hora para llegar a la zona de barbacoa, un secarral inmundo con más arena que un desierto, moscas como hidroaviones y hormigas de cabeza gorda de esas que si te muerden te arrancan un pie. Alardee de ecologismo mientras los insectos atacan su comida para desayunar por tercera vez.
Estancia
Hay quien cocina, quien recoge y los que juegan al fútbol con una pelota de playa, volviendo rebozados de tierra y sudor. También está la amiga callada, que ha defendido a muerte la ensalada contra un enjambre de avispas y yace en el suelo víctima de un shock anafiláctico. El resto que coma, que cuando se cae la chuleta al suelo por segunda vez ya no sabe tanto a tierra si la acompañas del quinto vaso de moscatel.
Regreso
Cuando acuse la insolación, mitad por el sol, mitad por la ausencia capilar, imponga una prudente retirada antes de que su cuñado llegue a las manos con el padre del niño cabrón que lanzó la pelota contra la jarra de sangría, echando todo el contenido a perder. Llegue a casa masticando arena, con urgencia intestinal por ser incapaz de aliviarse entre matorrales y ese pintoresco bronceado de agricultor por no haberse quitado la camiseta con antelación.
Con estas sencillas instrucciones será usted la comidilla de sus compañeros el lunes a la hora del café. Próximamente, disertaremos sobre cómo bañarse en un río junto a una central nuclear. Que lo disfruten.
10 comentarios:
mención especial son los niños, claro... que algunos son más cabrones si cabe que los padres...
Besicos
Jajaja, es que nos empeñamos en salir de la ciudad, pero el campo no es para nosotros.
La próxima vez quitate la camisa, por lo menos la quemadura será uniforme.
Besos
Fantásticas instrucciones, las utilizaré la próxima vez que quiera pasar por una tortura así
Besos :)
ahora tienes toda la semana para recuperarte, una duda... donde esta el río. Besitos socarraos
jajajajaj, a la próxima vez en la lista de la compra tendrás que añadir una gorra y crema solar XD
Oh! nos vas hablar de Cofrentes jajajaj XD
Besetss campestres
Viva el pic nic jeejejej
Besos
Con lo poco conscientes que éramos de todo esto cuando teníamos 12 años y nos quedábamos en un columpio de cuerda o con un balón que siempre se pinchaba....
Con estas edades la cosa se complica... la tuya, digo. :-)
besos urbanos
¡Que horror! ¿Y la abuela? ¿Nadie ha llevado a la abuela...? Ya de veo de vuelta a buscarla...
Besitos.
@Belén: No digo lo que pienso, no me vayan a aplicar la ley del menor..
Besos asesinos
@Malena: Si es que dicen que no hace sol.. pero es mentira.
Besos sin marca
@Nelly: Mucho mejor que una mazmorra.
Besos aconsejables
@Isobel: El río es fluorescente, mejor buscarlo de noche.
Besos tostados
@Pio: Queda río en Cofrentes??
Besos de costa
@Jezabel: Y sus hormigas!!
Besos vivos
@Mary: No te veo mucho de balones a ti, la verdad
Edades de besos
@Campoazul: Mierda!
Vueltas de besos
Como la vida misma. Qué grande!!! lo que he podido reírme...
Un gran descubrimiento tu blog!!
Un saludo
Ohdiosa
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