Se refleja el atardecer primaveral en la ventana de la estación. Entorna los ojos y recuerda otra tarde templada, mecida por la brisa, paseando juntos por el parque y acampando con su manta bajo un árbol, en el único hueco que dejaban niños alborotados y familias que escapaban del gris ciudad.
Estuvieron tumbados abrazados en silencio, rieron después. Ella tornó su mirada en fuego y él aceptó el juego. Deslizó sus manos entre las piernas de ella por el hueco que había dejado en su vestido, acariciándola y provocándole el primer gemido. Se incorporó ligeramente a continuación y quedaron boca arriba ambos, uno al lado del otro mirando frente a frente, con la distancia justa para que él, sin mover el codo del suelo, sólo tuviera que estirar el brazo para perderse en la cálida humedad de su acompañante.
Con una mirada, avisó que iba a entregar su lencería, haciéndolo con parsimonia y naturalidad apenas percibida por algún curioso que tampoco pudo enterarse a ciencia cierta. A continuación, separó sus piernas, invitándole a explorar, compartiendo caricias, humedad y apagados jadeos.
Retumbaba el pulso en las sienes. Tomó la mano que resbalaba entre sus muslos y la llevó a su boca, entregándose de nuevo. Después le besó y le pidió que acabara lo empezado. Recogieron la manta y se refugiaron en el coche sin pensamiento de ocultarse, dando rienda suelta al instinto, comiéndose la boca, lamiendo la piel, incendiando un deseo para el que todo era insuficiente hasta que se unieron con embestidas de pasión, compartiendo complicidad con un discreto testigo, acomodado a distancia prudente hasta el final.
Retiró las gotas de sudor de su frente, la recogió en su pecho y preguntó si quería continuar el juego en el exterior. Y regalándole la mejor de sus sonrisas, le tomó de la mano para invitarle a pasear.
Estuvieron tumbados abrazados en silencio, rieron después. Ella tornó su mirada en fuego y él aceptó el juego. Deslizó sus manos entre las piernas de ella por el hueco que había dejado en su vestido, acariciándola y provocándole el primer gemido. Se incorporó ligeramente a continuación y quedaron boca arriba ambos, uno al lado del otro mirando frente a frente, con la distancia justa para que él, sin mover el codo del suelo, sólo tuviera que estirar el brazo para perderse en la cálida humedad de su acompañante.
Con una mirada, avisó que iba a entregar su lencería, haciéndolo con parsimonia y naturalidad apenas percibida por algún curioso que tampoco pudo enterarse a ciencia cierta. A continuación, separó sus piernas, invitándole a explorar, compartiendo caricias, humedad y apagados jadeos.
Retumbaba el pulso en las sienes. Tomó la mano que resbalaba entre sus muslos y la llevó a su boca, entregándose de nuevo. Después le besó y le pidió que acabara lo empezado. Recogieron la manta y se refugiaron en el coche sin pensamiento de ocultarse, dando rienda suelta al instinto, comiéndose la boca, lamiendo la piel, incendiando un deseo para el que todo era insuficiente hasta que se unieron con embestidas de pasión, compartiendo complicidad con un discreto testigo, acomodado a distancia prudente hasta el final.
Retiró las gotas de sudor de su frente, la recogió en su pecho y preguntó si quería continuar el juego en el exterior. Y regalándole la mejor de sus sonrisas, le tomó de la mano para invitarle a pasear.
12 comentarios:
Uno sabe como empiezan los picnic, pero no como van a acabar.
Muy sensual y muy bien descrita.
Y yo que pensaba que los picnic consistían en que las avispas no se coman la sandía!!
Quiero ir de picnic con Hyku!!
Besos.
Mmmmm...lo que se puede hacer en un picnic, nada como relajarse al sol jiji. Hykuu que contenta tienes que tener a la susodicha.
Besetes
Y pensar que tengo una manta de esas...de las de cuadritos de toda la vida, guardada en el armario...
Gracias por recordármelo ;DD
Me ha gustado este picnic.
Besos bajo la manta ;)
Y eso fue en el retiro?
Buf
Besicos
Tengo ganas de saber como terminará ese paseo...
Y q ganas de ir de picnic!
Besos
aniTa
Pues esta genial lo del picnic... ¡o tu lo cuentas estupendamente! La verdad que se te da bien este tipo de literatura...Guau
Besitos.
unos de picnic y yo perdida, besitos
@Malena: Más de una vez, uno no sabe siquiera si va a existir un picnic...
@Te Susurraré: Yo no voy de picnic, a mí me llevan inesperadamente.
Sandías de besos
@Pio: Yo prefiero medir el grado de satisfacción por la continuidad, no la excepcionalidad.
Besos relajados
@El Guardián del Faro: Se acerca la primavera...
@Nelly: Incluso gustó al público presente.
Besos gustosos
@Belén: Fue en un lugar con más luz, la de ella para empezar.
Besos retirados
@AnitayJean: Lo malo de esos paseos es que tengan que acabar.
Besos paseados
@Campoazul: Es sencillo retratar la realidad.
Besos estupendos
@Isobel: Tranquila, estar perdid@ es moneda común.
Besos encontrados
Ay, el picnic, vestigio de tiempos felices.
Una escena deliciosamente descrita.
Un gustazo de picnic, es de lo más sensual.
Un besazo
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