Acaba de regresar de la consulta. Sentada en una silla guarda silencio, escapa de la luz cerrando las cortinas. Le gustaría que la vida pasara, que ciertas cosas acabaran ya.
De joven emigró a la costa, como cientos de chicas más. Se casó y crió a sus vástagos, estirando el salario en los setenta para vestir y comer. Pronto confirmó que la fortuna es de ida y vuelta. Por cada brizna de alegría una pena, por cada señal de esperanza, una decepción.
Su marido se cansó del trabajo en la fábrica y se estableció por su cuenta. Prosperó más allá de lo imaginable, estafando al tiempo a sus socios y a su mujer. El trasiego de amantes disfrazadas de secretarias era un constante rumor. Pero el destino es retorcido y cuando ella se armó de valor para enfrentarse al engaño, le diagnosticaron un tumor.
Paulatinamente, perdió ambos pechos, la autoestima y la felicidad. Alejó al egoísta que segaba su vida y tiró de los hijos en soledad. El mayor abandonó los estudios. Víctima de su propia insensatez fue padre adolescente, dando tumbos por la vida hasta volver rescatarle su padre, como mal menor. El pequeño también trabajaba, pero era quien se ocupaba de mamá. Para colmo de males, el mediano rompió todo vínculo familiar.
Cuando suena el teléfono los domingos sabe que es su hijo mayor pidiendo favores, nunca para preguntar cómo está. La piel chamuscada del bronceado de su antiguo marido pasea de la mano de rubias sin pudor. Cada tarde que no pasa en el hospital, la nieta sale del colegio para exigir el cariño que su padre no le da. Pero de nuevo la fortuna es de ida y vuelta porque, gracias a vecinas y amigos, el menor de sus hijos inventa cada día esperanzadas sorpresas para sacarla de la depresión.
De joven emigró a la costa, como cientos de chicas más. Se casó y crió a sus vástagos, estirando el salario en los setenta para vestir y comer. Pronto confirmó que la fortuna es de ida y vuelta. Por cada brizna de alegría una pena, por cada señal de esperanza, una decepción.
Su marido se cansó del trabajo en la fábrica y se estableció por su cuenta. Prosperó más allá de lo imaginable, estafando al tiempo a sus socios y a su mujer. El trasiego de amantes disfrazadas de secretarias era un constante rumor. Pero el destino es retorcido y cuando ella se armó de valor para enfrentarse al engaño, le diagnosticaron un tumor.
Paulatinamente, perdió ambos pechos, la autoestima y la felicidad. Alejó al egoísta que segaba su vida y tiró de los hijos en soledad. El mayor abandonó los estudios. Víctima de su propia insensatez fue padre adolescente, dando tumbos por la vida hasta volver rescatarle su padre, como mal menor. El pequeño también trabajaba, pero era quien se ocupaba de mamá. Para colmo de males, el mediano rompió todo vínculo familiar.
Cuando suena el teléfono los domingos sabe que es su hijo mayor pidiendo favores, nunca para preguntar cómo está. La piel chamuscada del bronceado de su antiguo marido pasea de la mano de rubias sin pudor. Cada tarde que no pasa en el hospital, la nieta sale del colegio para exigir el cariño que su padre no le da. Pero de nuevo la fortuna es de ida y vuelta porque, gracias a vecinas y amigos, el menor de sus hijos inventa cada día esperanzadas sorpresas para sacarla de la depresión.
19 comentarios:
Qué majo el hijo pequeño... al menos con uno si que ha acertado :)
Besicos
Menos mal, que la vida de vez en cuando afloja la cuerda que ahoga, para que su hijo le haga la vida un poco llevadera. Un post que toca
Besetsss
Vaya, me he quedado de piedra. Si es cierto que la fortuna es de ida y vuelta, por qué parece a veces que es solo de ida?
Buen texto.
Me has hecho reflexionar....
Una historia delicada y lo has descrito tan bien que me resulta familiar.
Hasta el título me parece tan acertado, esas mujeres han luchado, luchan y lucharán tanto.....!
Qué sería de nosotros sin ellas!
Un Beso,
Nuda
Y siempre, cuando se mueren, se les alaba y ensalza como afirmando con ese acto el amor profundo que durante toda la vida se les ha profesado. Las flores, en vida.
La esperanza siempre está, siempre. Y espero que esa mujer siga adelante.
un beso!
¡Pobre mujer! Qué pena de verdad, y que poco corazón su asqueroso marido y los dos hijos desagradecidos..., menos mal que uno le ayuda y la quiere...
Besos.
...
=)
¡Un beso!
Por todas las madres coraje de este mundo.....
Gracias.
Besos maternales.
A mí es que no me gusta hablar de madres...ni de buenos hijos.
Al final todos encontramos ese pilar que nos aferra a la vida...un beso.
Tienes un toque especial para contar la dureza de la vida, y para que el resto del mundo se deje de tonterías del día a día.
besos
Uffffffff
Beso.
Dura historia donde las haya....yo tuve alguna cercana y muy similar.A veces me pregunto de dónde se saca la madera para continuar, con depresión ( que ya es imposible de por sí..)..o sin ella.E
Yo misma evité que un ser demasiado cercano a mí, preso de depresión, se tirase por una ventana.
En fins....
Besazos llenitos de calor; )
Síiiii, hace calorazo en mi tierra, pero imagino que durará poquito!!
interesante prosa
.
interesante
.
más?
un besote
@Belén: Sí, el peque es un pedazo de hombre ya.
Besos acertados
@Pio: I toca al costat del mar...al costat del cor.
Besets
@Malena: Eso digo yo...
@Nuda Veritas: Hay demasiadas... y no hay manera que haya menos..
Besos en lucha
@Stultifer: Efectivamente, los homenajes póstumos sólo sirven a la conciencia
Saludos
@Lucía: Esperemos que sí
Besos hacia todas partes
@Campoazul: Hay mucha gente que la quiere, eso seguro
Besos lindos
@Nikaperucita: Otro para ti
:-)
@El guardián del faro: Gracias a ellas, cada día...
@DANYGIRL: Vale, quedas exenta...
:-)
@Iraunsugue_eternia: Lo malo es que otras personas no lo vean
Besos bien sujetos
@Mary: Tengo demasiada vida, me temo...
Besos blanditos
@Jezabel: Hala, ya pasó
Besos destapados
@Chuspi: En ocasiones, hay que dejarles madera...
Cercanos besos
@Matilde: La vida es fácil de relatar..
Besos
A veces la vida es eso, luchar y luchar, pero no todo es eso, tiene que haber algo más.
Hay que buscarlo!!
Niño que historia tan dura joder!!!
Besos
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