Abro los ojos tirado en un rincón polvoriento de la plaza. A mi alrededor hay moscas, silencio y algún borracho más. Hace horas que la gente desapareció. Regresaba de sellar la cartilla del paro cuando me llamó un amigo para invitarme al Rocío. Como salía barato, accedí. Bajé del autobús, me llevaron a una tasca y desde entonces viví entre verbena y sangría.
23.00h
Llego a la aldea con una cantimplora colgando del gaznate, la camiseta empapada en vino y los calzoncillos del revés, farfullando sobre mi repentina devoción. Una marea humana bebe y se contonea. Me embriaga un católico fervor.
01.00h
Una conga de muchachas se abre paso entre la multitud. Me sumo al grupo intentando ligar. Nos atascamos en un punto y sin pensarlo demasiado hago el conejito con la que va al final. La última de la fila resulta ser un tal Enrique al que no le importa que le toque, siempre que luego yo me deje encular. Afortunadamente, llega el momento de saltar la reja y puedo escapar.
02.30h
Llevado en volandas por los lugareños, quedo al borde de la reja un minuto antes de que estalle la revolución. De repente me lanzan al otro lado y me usan como escalón, pasando por encima de mi lomo la mitad de la población. Magullado y aturdido, me aferro a uno de los brazos de la imagen de la virgen para salir, con la mala suerte de quedar mi brazo atrapado. Me bebo la cantimplora del tirón.
04.00h
Los feligreses llevan a la virgen dando tumbos por la aldea. Que paren esto, que me cago, que con tanta vuelta me siento fatal. Que os voy a poner perdidos y luego no digáis que no tuve tiempo de avisar. En mitad de los retortijones, los fieles tumban de costado a la virgen cual Valentino Rossi trazando una curva y acabo yo sacando la rodilla para que no llegue a arrastrar.
13.00h
Once horas, once llevado de acá para allá por la puta plaza, que la aldea es más pequeña que un paquete de tabaco y damos vueltas sin parar. Empujones por todos lados, los intestinos mareados y sin poderme soltar. Una señora me lanza un bebé para que lo arrime a la virgen. Señora, que no es un melón, no me joda. Achucho al crío contra el mantón, le hacen fotos y busco a la madre para deshacerme de él. No aparece y dejo al bebé apoyado en un contenedor.
14.00h
Vuelve la virgen a la ermita, conmigo enganchado como un chorizo. En el trayecto me dan de beber, la dirección de facebook de dos morenas macizas y me fotografío con un turista francés. He perdido hasta las zapatillas pero antes de perder también la consciencia, me prometo que el año que viene he de volver.
23.00h
Llego a la aldea con una cantimplora colgando del gaznate, la camiseta empapada en vino y los calzoncillos del revés, farfullando sobre mi repentina devoción. Una marea humana bebe y se contonea. Me embriaga un católico fervor.
01.00h
Una conga de muchachas se abre paso entre la multitud. Me sumo al grupo intentando ligar. Nos atascamos en un punto y sin pensarlo demasiado hago el conejito con la que va al final. La última de la fila resulta ser un tal Enrique al que no le importa que le toque, siempre que luego yo me deje encular. Afortunadamente, llega el momento de saltar la reja y puedo escapar.
02.30h
Llevado en volandas por los lugareños, quedo al borde de la reja un minuto antes de que estalle la revolución. De repente me lanzan al otro lado y me usan como escalón, pasando por encima de mi lomo la mitad de la población. Magullado y aturdido, me aferro a uno de los brazos de la imagen de la virgen para salir, con la mala suerte de quedar mi brazo atrapado. Me bebo la cantimplora del tirón.
04.00h
Los feligreses llevan a la virgen dando tumbos por la aldea. Que paren esto, que me cago, que con tanta vuelta me siento fatal. Que os voy a poner perdidos y luego no digáis que no tuve tiempo de avisar. En mitad de los retortijones, los fieles tumban de costado a la virgen cual Valentino Rossi trazando una curva y acabo yo sacando la rodilla para que no llegue a arrastrar.
13.00h
Once horas, once llevado de acá para allá por la puta plaza, que la aldea es más pequeña que un paquete de tabaco y damos vueltas sin parar. Empujones por todos lados, los intestinos mareados y sin poderme soltar. Una señora me lanza un bebé para que lo arrime a la virgen. Señora, que no es un melón, no me joda. Achucho al crío contra el mantón, le hacen fotos y busco a la madre para deshacerme de él. No aparece y dejo al bebé apoyado en un contenedor.
14.00h
Vuelve la virgen a la ermita, conmigo enganchado como un chorizo. En el trayecto me dan de beber, la dirección de facebook de dos morenas macizas y me fotografío con un turista francés. He perdido hasta las zapatillas pero antes de perder también la consciencia, me prometo que el año que viene he de volver.
14 comentarios:
A mí lo que más me impacta es eso de que lancen los bebés, como melones, tú lo has dicho... pero lo fuerte fuerrte es que luego la multitud devuelve el niño a la madre. Yo creo que aquello podría ser hasta denunciable, pero claro, en el sur, donde está la fe, la ley se retira.
besos críticos
Deberían hacer esta fiesta cada semana.
Bueno...pa mí lo mejor es lo de perder la consciencia...a ver si lo consigo yo algún día!!
Un beso!
Rediós como se lo montan los cristianos esos...
Eso, eso... vuelva a ver si te enteras de algo :)
Besicos
eso no es fervor, una lo llamaría masoquismo, un besito
Jajaja, genial crónica. Lo mejor, 'la última de la fila', ese tal Enrique... jeje
Saludos crack
Anda que no te lo has pasado bien !! XDDD, eso de los bebes yo creo que les ponen GPS, porque sino no se como vuelven al brazo materno XDD
Besetsss
Desenganchate primero de la virgen y luego ya planeas el años que viene.
Me ha gustado eso de que la aldea era mas pequeña, que un paquete de tabaco.
Ciao
¡Que devoción más ferviente tienes tú! Mirando por el lado creyente..., ya no se te va a olvidar jamás. ¿No le habrá molestado al San José que te pasearas tanto tiempo del brazo de la Virgen...? :)
Besos.
@Mary: Mientras los bebés estén maduros...
Lanzamiento de besos
@Stultifer: Jodo, qué resaca..
@DANYGIRL: Hazte hombre, serás una incosciente toda la vida.
Besos conseguidos
@Tom: Es un acto de fe..
@Belén: Con lo tonto que soy, lo dudo
Besos vuelta y vuelta
@Isobel: La idiosincrasia nacional.. :-)
Besazos
@Jauroles: Claro, porque no te tocó a ti...
Saludotes ;-)
@Pio: Sí, o wifi o algo...
Besos sin pasarse
@Malena: Hay cosas minúsculas pero bien aprovechadas
Saludos
@campoazul: A saber donde estaba mientras su mujer salía de cañas...
Besos sin molestia
Este post me ha dejado sin palabras, me parece que no conoces ni de lejos de que va esa romería... pero bueno yo te recomiendo que para el año que viene en lugar de una cantimplora e ir lleno de vino, vayas con un poco de fe y un mucho de respeto (si es que has ido alguna vez, que leyendo esto, no lo creo...)
@AsiSoyYo: Creo que no has entendido que es una parodia de situación. Tal vez de ese modo deducirías que no hay ausencia de respeto.
Evidentemente sé que no es real, sé como es la romería y sé que lo que cuentas es una parodia... pero en el momento que lo leí es lo que sentí...
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