Todos los días se aprende algo, dice mi madre. Yo aprendí muchas cosas en el colegio, algunas gracias a un tipo que apenas sabía escribir y que recuerdo de vez en cuando.
- Esperamos más de usted. No hay motivo para no firmar – me dijeron
Allí estaban el director, el jefe de estudios y mi tutor. Debía firmar donde ponía que un alumno había agredido a un profesor, por lo que debía ser expulsado.
- No puedo firmar algo que no es verdad – respondí
Solíamos elegir delegado de curso a quien nos caía mal. Pero como el año precedente hubo problemas con quien nos representaba, la gente decidió que me encargara de aquello, que maldita gracia me hacía y supuso algún inconveniente porque no era yo demasiado dado a la obediencia escolar. Fui reprendido por llevarme paquetes de tiza para organizar batallas en la hora de religión y sospechoso de llevarme originales de examen y repartirlos entre el alumnado antes de las pruebas, extremo que nunca se pudo demostrar.
La mitad de los alumnos eran problemáticos, consecuencia de la crisis de los 80 y de la reconversión industrial que tantas familias abocó a la pobreza, pero nos llevábamos bien. Contábamos con gente como Kung-Fu, Patillas o Negro, que con 14 años robaban coches para ir al colegio. Pero en clase como mucho bromeaban, inhalaban pegamento o se quedaban dormidos. Aquella vez dos chicas murmuraban detrás del Patillas cuando, en un alarde de sordera, el profesor de matemáticas pensó que él hablaba y le lanzó un borrador a la cabeza.
El golpe despertó al Patillas que se plantó frente al maestro con intención de meterle el objeto por el culo. El otro le zarandeó y tiró al suelo. Y ahí se lió. Patillas se rehízo, saltó sobre el profe y le tumbó golpeándole con la mochila mientras el otro se protegía la cabeza. Al final los separamos y acabaron en el despacho del director. Él ni protestó ni filtró quien hablaba en clase, dijo que esa era labor del profesor.
El informé avanzó sin la firma de representantes de alumnos y fue expulsado una semana del centro. Al enterarnos organizamos una reunión a la hora del recreo para protestar. Se aprobó por unanimidad no asistir a las clases de matemáticas mientras Patillas no regresara. De nuevo fui llamado al despacho del director.
- Ordene a sus compañeros que vuelvan a clase
- Cuando revoquen el castigo, se han equivocado esta vez – respondí
- En tal caso sepan ustedes que no asistir a clase implicará una sanción de cinco puntos en la próxima evaluación. ¿Está dispuesto a perjudicar su media en el último año y no optar al graduado escolar con sobresaliente? – fue el chantaje que expusieron
- Creo que la nota que importa es la de la justicia y la lealtad
Pasó la semana y la tensión inicial pareció diluirse. Pensábamos que la amenaza nunca llegaría a cumplirse. Pero el día de entrega de calificaciones todos, sin excepción, sufrimos el castigo, con una nota al margen que dejaba bien claro a nuestros progenitores que el comportamiento durante la evaluación había sido incorrecto. No pudieron suspender a todos porque apareció un examen sin fallo. Pero lo que no esperaban es que los alumnos y algunas madres se juntaran en el patio y posaran juntos, para hacerse una foto con las calificaciones en la mano. Nunca un suspenso provocó tanto orgullo.
Fue la primera huelga que hice en mi vida, ilegal para los educadores. No nos dejamos ni comprar ni asustar aunque la víctima fuese un pobre diablo abocado a la delincuencia, y pensaran que no importaba. Pero algo que debieron ellos aprender, porque al finalizar el curso la media de todos los alumnos se hizo con las notas reales de examen, omitiendo la sanción.
- Esperamos más de usted. No hay motivo para no firmar – me dijeron
Allí estaban el director, el jefe de estudios y mi tutor. Debía firmar donde ponía que un alumno había agredido a un profesor, por lo que debía ser expulsado.
- No puedo firmar algo que no es verdad – respondí
Solíamos elegir delegado de curso a quien nos caía mal. Pero como el año precedente hubo problemas con quien nos representaba, la gente decidió que me encargara de aquello, que maldita gracia me hacía y supuso algún inconveniente porque no era yo demasiado dado a la obediencia escolar. Fui reprendido por llevarme paquetes de tiza para organizar batallas en la hora de religión y sospechoso de llevarme originales de examen y repartirlos entre el alumnado antes de las pruebas, extremo que nunca se pudo demostrar.
La mitad de los alumnos eran problemáticos, consecuencia de la crisis de los 80 y de la reconversión industrial que tantas familias abocó a la pobreza, pero nos llevábamos bien. Contábamos con gente como Kung-Fu, Patillas o Negro, que con 14 años robaban coches para ir al colegio. Pero en clase como mucho bromeaban, inhalaban pegamento o se quedaban dormidos. Aquella vez dos chicas murmuraban detrás del Patillas cuando, en un alarde de sordera, el profesor de matemáticas pensó que él hablaba y le lanzó un borrador a la cabeza.
El golpe despertó al Patillas que se plantó frente al maestro con intención de meterle el objeto por el culo. El otro le zarandeó y tiró al suelo. Y ahí se lió. Patillas se rehízo, saltó sobre el profe y le tumbó golpeándole con la mochila mientras el otro se protegía la cabeza. Al final los separamos y acabaron en el despacho del director. Él ni protestó ni filtró quien hablaba en clase, dijo que esa era labor del profesor.
El informé avanzó sin la firma de representantes de alumnos y fue expulsado una semana del centro. Al enterarnos organizamos una reunión a la hora del recreo para protestar. Se aprobó por unanimidad no asistir a las clases de matemáticas mientras Patillas no regresara. De nuevo fui llamado al despacho del director.
- Ordene a sus compañeros que vuelvan a clase
- Cuando revoquen el castigo, se han equivocado esta vez – respondí
- En tal caso sepan ustedes que no asistir a clase implicará una sanción de cinco puntos en la próxima evaluación. ¿Está dispuesto a perjudicar su media en el último año y no optar al graduado escolar con sobresaliente? – fue el chantaje que expusieron
- Creo que la nota que importa es la de la justicia y la lealtad
Pasó la semana y la tensión inicial pareció diluirse. Pensábamos que la amenaza nunca llegaría a cumplirse. Pero el día de entrega de calificaciones todos, sin excepción, sufrimos el castigo, con una nota al margen que dejaba bien claro a nuestros progenitores que el comportamiento durante la evaluación había sido incorrecto. No pudieron suspender a todos porque apareció un examen sin fallo. Pero lo que no esperaban es que los alumnos y algunas madres se juntaran en el patio y posaran juntos, para hacerse una foto con las calificaciones en la mano. Nunca un suspenso provocó tanto orgullo.
Fue la primera huelga que hice en mi vida, ilegal para los educadores. No nos dejamos ni comprar ni asustar aunque la víctima fuese un pobre diablo abocado a la delincuencia, y pensaran que no importaba. Pero algo que debieron ellos aprender, porque al finalizar el curso la media de todos los alumnos se hizo con las notas reales de examen, omitiendo la sanción.
14 comentarios:
Un profesor que lanza un borrador a un alumno, es básicamente una mierda pinchada en un palo torcido. Un pobre diablo abocado a la delincuencia, muchas veces lo es pq los demas no le permiten ser otra cosa. Puta escuelaaaaa
Besos
Ohhh, aquellos tiempos en los que ésos eran los problemas más grandes de disciplina.
Anda que no ha cambiado nada el cuento.
un beso
Siempre hay una cabeza de turco que, total, como no servía para nada, pues no se esforzaba uno en el o en ella... yo también tuve algún Patillas en clase...
Besicos sin chantaje
Pos si te cuento yo de las monjitas y el Señor Cura del cole...aquello sí que era vergonzoso y las cabronas ni se ponían colorás.
:))
Ksss; P
Mira que me ha sonado el post, la verdad es que eran otros tiempos, pero vosotros os pusisteis en vuestro sitio. Con un par!!..
Besos huelguista
jajaja los de tu clase son los padres de los chavales que ahora se meten con los profesores. Ni para uno ni para otro tanto el patillas como el profesor no se mantuvieron en su lugar. A todo el mundo le han mandado en el colegio copiar 100 veces (que arreglabas uniendo 4 bolis con celo para sólo copiar 25) y le han tirado tizas injustamente y no ha pasado nada. Tanta tontería ahora no se a qué viene a cuento, que con tanta zalamería se están volviendo los chavlaes mal criados y gilipollas.
Enhorabuena por tu primera huelga...
Un beso.
¡Ostras que bonito!
Besos
Me hiciste acordar a mi eterna defensa de los "olvidados"de la clase...y los enfrentamientos con mi madre por tener amigos que ella no aprobaba...
A esa edad se suele ver más con el corazón como decía el Principito, creo que me estoy haciendo vieja...
besos
Yo iba a un colegio de monjas que eran diabólicas. No tengo muy buenos recuerdos de mi época escolar. Antes los profesores eran dictadores y muchas veces injustos pero ahora los alumnos se pasan de tuerca muchas veces. Ningún extremo es bueno.
Saludines!
hoy me guardo el comentario, no estoy para pensar, total solo estamos creando monocultivos cerebrales, besitos alados (es que siempre vas volando)
Que historia más bonita.
Que orgullo posar pa esa foto, todos juntos, incluso con algunas madres apoyando.
Por suerte en clase, nunca he visto cosas de este tipo, mi hermano ahora me cuenta cosas que no creeria de no ser porque me las cuenta él. Peleas a tortas entre niños y profesores, insultos como norma... en mis años era impensable.
Besicos orgullosos.
¿Y eso hace cuanto fué ? porque si hoy un profesor le tira un borrador a un alumno y tiene suerte el alumno solo le meterá una patada en sus partes y ya se puede ir a casa dolorido pero dando gracias de no acabar recogiendo esparragos en Talayuela (por poner un ejemplo )
Un abrazo .
@Jezabel: Pues los había peores
Besos escolarizados
@Mary: Ahora van armados?
Besos sin cuento
@Belén: No mientas, la chunga eras tú
Besos de manga larga
@Chuspi: Así salían luego las niñas de las monjas...
Colorados besos
@Mery: Éramos unos insensatos, pero con honor
Besos temporales
@Gal: Así es, en cada casa hay un rey o reina..y no hay tantos reinos disponibles
@Campoazul: Gracias, aunque no conseguimos demasiado
Besos primarios
@By Lucy Poulain: Éramos más idealistas, ahora somos más ideatontas..
Besos bonitos
@Selket: Yo sigo viendo con el corazón, pero es que nunca acabé de crecer
Besos desde la fila de atrás
@Hell: Sí, antes era así. Y ahora justo al revés, qué cruz..
Saludotes
@Isobel: Y eso que me viste andando, si llegas a verme en moto...
Raudos besos
@GLoRia: Lo que no logramos fue que nos publicaran la foto en la revista escolar jajaja
Besos apoyados
@Casilda: Pues si la memoria no me falla, en 1986
Abrazos a patadas
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