20090822

Nocturnidad

Segunda Parte

Camiseta blanca de tirantes algo larga, minifalda y tacones finos. Lencería minimalista fácilmente accesible, excitada durante la noche. Llegó la cena y nada ocurrió, descontando alguna travesura de complicidad. Tomaron una copa junto al mar y regresaron al coche camino de casa. Al arrancar el motor le fue indicado prescindir de lencería. Al hacerlo comprobó que estaba empapada. Prescindió también de minifalda, que depositó en el asiento de atrás.

Aparcaron al otro lado del edificio, tras el parque. Iría hasta el apartamento vestida sólo con la camiseta, asumiendo el riesgo de mostrar su cuerpo al andar. A medida que conocía el reto se notaba más húmeda. El trayecto a cubrir no era corto pero pensó que caminando de modo natural podría hacer pasar la camiseta por un vestido de verano.

Bajó del coche y caminó a través del parque hasta llegar a una valla que tendría que cruzar a horcajadas, sin duda mostrando su más íntima piel a quien pasara por allí. En el preciso momento en que tenía sus piernas abiertas, flexionadas y mostrando su sexo pasó un descapotable con cuatro adolescentes. El coche frenó en seco y los jóvenes buscaron la silueta morena que les acababa de regalar su desnudez. Sin embargo la pareja había cruzado ya la calle y alcanzado el portal del edificio, con las pulsaciones de la muchacha a flor de piel.


Comenzó a subir las escaleras, delante de su acompañante. Al llegar al rellano la tomó del pelo y la arrastró hacia un rincón, inmovilizándola contra la barandilla, arrebatándole la camiseta y penetrándola desde atrás, empapando cada rincón de su cuerpo. En pocos segundos la intensidad fue tan grande que llegó al umbral del placer. Sólo su jadeo entrecortado rasgaba el silencio del portal, expuesta a que llegara algún vecino y contemplase la escena. Y estaba a mitad de camino. Llegaría al apartamento desnuda, sin más.

Con piernas temblorosas y mojadas, alcanzó el último tramo de escaleras antes de llegar a un patio interior al que daban los balcones de las viviendas. Arropada por la penumbra, caminó casi de puntillas para no llamar la atención, sintiendo en sus pezones la brisa cálida que provocaban sus pasos. Llegó finalmente al último tramo de escaleras, donde fue acariciada antes de entrar al apartamento, excitada a no poder más.

Dentro del piso, fue llevada entre caricias para mantenerla al borde del orgasmo. Después su sexo fue lamido perfectamente, penetrada y estimulada hasta perder el control. Tras correrse tuvo unos momentos para recuperarse de los temblores del placer, antes de iniciar la siguiente actividad, amaneciendo desnuda frente a un ventanal.

9 comentarios:

María dijo...

Bueno, bueno... empezamos el fin de semana calentitos...

Besos desde lo alto de un tacón

Esther Morales dijo...

Gymkana sexual!! XD

Sayuri dijo...

Ummmm hay experiencias y maneras de contarlas, los detalles… que te hacen sentir que ya las has vivido, que ya las conoces….
Un beso

Baile Antiguo dijo...

Excitante: sí, señor.

Selket dijo...

Considerando que estoy rodeada de vecinos cotillas que a cualquier hora están atentos a lo que pasa alrededor, si llego desnuda a mi casa me convierto en la noticia del año, me dejas con la idea jejeje.

Besitos.

¿Hay 3ª parte?

Belén dijo...

Ah pero aún hay mas????

Ostras, Hy... todo lo investaste tu??????????

Ostras, que no me salen las palabras...

AY

Besicos

Hyku dijo...

@Rocío: Es verano, qué le vamos a hacer...

Besos fresquitos

@Esther: Actividades nocturnas..

@Sayuri: Afortunadamente, el tablero tiene tamaño suficiente para varios jugadores...

Conocidos besos

@Baile Antiguo: Me alegro, sí.

@Selket: Quién dice que no hubiera vecinos alrededor? Asóciate a la penumbra...

Besos en dos partes

@Belén: Siempre hay más, otra cosa es que se cuente...

Ay, besos

Mary dijo...

Y lo mejor es que sabes describir la admiración, querido Hyku...

Un 10.

Besitos cómplices

Hyku dijo...

@Mary: Eso no es nada. En otoño haré un cursillo para aprender a describir las interrogaciones y otros puntos de entonación...

Diez besos