Trilogía de un viaje I
- No tienes huevos – me espetó el rubio
- Lo que no tengo es tiempo, dos días máximo
- A mí me vale
Pagamos la cena y subimos al coche. En su casa puso dos camisetas y ropa interior en una mochila, agregó toalla, jabón y un frasco de colonia. Igual hice yo. Con los padres de vacaciones nos ahorramos la explicación.
En una servilleta tenía apuntado el teléfono de Olivia. Insistió en invitarnos a visitar los festejos, mis amigos decían que por interés sentimental. A nosotros nos gustaba más su hermana un año menor, que encima mostraba complicidad.
Apenas una hora después llegábamos a la ciudad. El rubio despertó en el asiento del acompañante, miró el reloj y masculló aerolíneas valencianas, vuele por Cuenca, agregando que le recordara si conducía un psicópata no volverse a dormir.
Dada la hora, nos fuimos de juerga disfrutando de la procesión de los borrachos, de la música y del ambiente. En mitad del jaleo nos topamos con la hermana, definida por el rubio como pedazo de mujer, por Dios. Nos llevó hasta Olivia y sus amigas que hicieron de excelentes anfitrionas hasta que amaneció.
- ¿Qué planes tenéis? – preguntaron
- Dormir unas horas y luego ir a ver a unas amigas a Salou
- Es una paliza – repuso – venid a casa y marchad tras comer
Como daba igual una cosa que otra, accedimos. Llegamos a su casa y allí desayunaba todo el plantel. Nos unimos y fuimos a dormir. Horas después apareció Olivia en nuestra habitación, llamándonos gandules. La recibimos a golpes de almohada. Se escapó a su alcoba para regresar con refuerzos tanto de peluches como de hermanas, convirtiendo en campo de batalla la habitación. No sé como acabé en la bañera luchando con la hermana.
- O te rindes o te mojas – dije en broma
- Faltas tú, mojada ya estoy yo – me clavó sus enormes ojos negros
Asimilando la respuesta, salimos a comer al salón, donde esperaba la abuela. El rubio, que ignoraba la presencia de la anciana, apareció en calzoncillos con las gemelas a cuestas y simulando sodomizar un enorme oso de peluche. La pobre vieja casi se desmaya.
- Le compro las nietas – soltó, lejos de preocuparse con la situación
- ¿Qué? – dijo la señora
- Por las gemelas, hágame un dos por uno y me las llevo
Las hermanas comenzaron a regatear el precio mientras la abuela desapareció en la cocina. Olivia pidió a todos un poco de compostura pero a esas alturas planeábamos qué robar de la casa. Dijeron que nos registrarían al salir, a lo que respondimos que lanzaríamos a la calle todo para recogerlo después, así que corrimos para llegar los primeros a la habitación.
La hermana me empujó sobre la cama y se lanzó sobre mí. Pasé la almohada al rubio, que intentó esconderla en la mochila mientras se defendía de las gemelas. Traté de incorporarme, pero la hermana me lo impedía. Tuvimos un instante de silencio a un centímetro de distancia.
- Cuando Olivia tenga novio, tú y yo hemos de volver a esta cama – susurró
- Mañana sin falta le busco uno – contesté riendo para esquivar el rubor
Olivia nos llamó al orden y a la mesa. Entre bromas declinamos su invitación de permanecer una noche más, recogiendo nuestras cosas y preparándonos a marchar. Al despedirse, la hermana me recordó lo que me dijo en la habitación. No faltó a su palabra porque Olivia seguía sin pareja cuando, años después, ella se casó.
- No tienes huevos – me espetó el rubio
- Lo que no tengo es tiempo, dos días máximo
- A mí me vale
Pagamos la cena y subimos al coche. En su casa puso dos camisetas y ropa interior en una mochila, agregó toalla, jabón y un frasco de colonia. Igual hice yo. Con los padres de vacaciones nos ahorramos la explicación.
En una servilleta tenía apuntado el teléfono de Olivia. Insistió en invitarnos a visitar los festejos, mis amigos decían que por interés sentimental. A nosotros nos gustaba más su hermana un año menor, que encima mostraba complicidad.
Apenas una hora después llegábamos a la ciudad. El rubio despertó en el asiento del acompañante, miró el reloj y masculló aerolíneas valencianas, vuele por Cuenca, agregando que le recordara si conducía un psicópata no volverse a dormir.
Dada la hora, nos fuimos de juerga disfrutando de la procesión de los borrachos, de la música y del ambiente. En mitad del jaleo nos topamos con la hermana, definida por el rubio como pedazo de mujer, por Dios. Nos llevó hasta Olivia y sus amigas que hicieron de excelentes anfitrionas hasta que amaneció.
- ¿Qué planes tenéis? – preguntaron
- Dormir unas horas y luego ir a ver a unas amigas a Salou
- Es una paliza – repuso – venid a casa y marchad tras comer
Como daba igual una cosa que otra, accedimos. Llegamos a su casa y allí desayunaba todo el plantel. Nos unimos y fuimos a dormir. Horas después apareció Olivia en nuestra habitación, llamándonos gandules. La recibimos a golpes de almohada. Se escapó a su alcoba para regresar con refuerzos tanto de peluches como de hermanas, convirtiendo en campo de batalla la habitación. No sé como acabé en la bañera luchando con la hermana.
- O te rindes o te mojas – dije en broma
- Faltas tú, mojada ya estoy yo – me clavó sus enormes ojos negros
Asimilando la respuesta, salimos a comer al salón, donde esperaba la abuela. El rubio, que ignoraba la presencia de la anciana, apareció en calzoncillos con las gemelas a cuestas y simulando sodomizar un enorme oso de peluche. La pobre vieja casi se desmaya.
- Le compro las nietas – soltó, lejos de preocuparse con la situación
- ¿Qué? – dijo la señora
- Por las gemelas, hágame un dos por uno y me las llevo
Las hermanas comenzaron a regatear el precio mientras la abuela desapareció en la cocina. Olivia pidió a todos un poco de compostura pero a esas alturas planeábamos qué robar de la casa. Dijeron que nos registrarían al salir, a lo que respondimos que lanzaríamos a la calle todo para recogerlo después, así que corrimos para llegar los primeros a la habitación.
La hermana me empujó sobre la cama y se lanzó sobre mí. Pasé la almohada al rubio, que intentó esconderla en la mochila mientras se defendía de las gemelas. Traté de incorporarme, pero la hermana me lo impedía. Tuvimos un instante de silencio a un centímetro de distancia.
- Cuando Olivia tenga novio, tú y yo hemos de volver a esta cama – susurró
- Mañana sin falta le busco uno – contesté riendo para esquivar el rubor
Olivia nos llamó al orden y a la mesa. Entre bromas declinamos su invitación de permanecer una noche más, recogiendo nuestras cosas y preparándonos a marchar. Al despedirse, la hermana me recordó lo que me dijo en la habitación. No faltó a su palabra porque Olivia seguía sin pareja cuando, años después, ella se casó.
17 comentarios:
Si es que siempre te toca cada lobita...
no sé cómo haces, no lu sé, el caso es estar siempre en todos los perejiles ehhh?
:)
Toma palabrita de verificacion
" Torrrr "
jajajajaja!!!
Uah que final, me ha encantado oye!
Qué cosas te pasan! xD
Espero todo vaya bien, cuanto tiempo...un besazo.
Madre mía, peleas de almohadas de adolescentes, ¡que recuerdos!.
mmm si es trilogía se me hace que queda tela por cortar ;-)
Espero a ver cómo evoluciona esto.
Ayer em quedé tan impactada con las ladillas que no pude ni comentar.
Besitos limpios.
Ah, que esta es la PRIMERA parte del viaje... o sea....
Mira chico, le voy a tener que decir a al tia Enriqueta que te ate corto y no te deje salir del barrio, que es que así no hay quien pueda vivir, con tantas intrigasssss.
besitos trastornados
alaaaaa pero por dios, si tu tienes mas historias por ahi que.. jajajajajja
Besicos
Fenomenal historia, Hy... Bueno, igual algún día Olivia encuentra pareja y la cama seguro que sigue en el mismo sitio... La esperanza, dicen, es lo último que se pierde.
Un beso
...yo solo digo:
Así qué...la procesión de los borrachos eh??? jaja
¡esa la conozco! ^_^
@Chuspi: De loba nada, toda una mujer. Sincera y leal a su gente y sus elecciones. No he conocido muchas así.
Besos comprobados
@Esther: Tuvimos varios finales en aquel viaje...
Besos encantados
@Xenia: De momento va, que no es poco
Besos con tiempo
@Chipsoni@: Cuando quieras nos batimos en duelo
Besos recordados
@Selket: Sí, queda tela por contar...
Besos sanos
@Mary: Fue un viaje relámpago, fiel a mi costumbre...pero siempre nos ocurren pequeñas historias..
Besos atados
@Belén: Pero si yo estaba siendo la mar de bueno...si nunca me espero cosas así.
Besos historiados
@Novicia Dalila: Olivia encontró pareja, tuvo un niño y echó un culo enorme, así que todo el mundo contento.
Besos fenomenales
@Nikaperucita: Ajaaaa...tú sí que sabes...menuda juerga eh?
Besos conocidos
Procesión de los borrachos has dicho, eh?
Pues a ver si voy a conocer yo a nuestra amiga Olivia, eh?
Menudas femme fatales que te has encontrado, niño. ¿Casualidad o las buscas sin querer?
Besos con plumas.
Jajaja y encima seguro que te invito a la boda ¿A que si?
Besos
@Mia: Pura casualidad, palabrita
Besos fatales
@Belita: No, tuvo la delicadeza de no hacerlo...
Besos seguros
esas peleas molan aunque siempre acabo con alguna herida de guerra XD
por cierto, menos mal que no te gusta hablar por telefono porque tienes un peligro...
bss
la escena de tu anigo sodomizando al oso en presencia de la yaya es grande, muuuuuuu muuuuuu grandeeeeee
besazo
@Ágatha: El fragor de la batalla es lo que tiene...
Besos sin peligro
@Jezabel: Esa escena es ampliamente recordada en cenas de amigos...
Besos presentes
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