Se sienta cada mañana a desayunar frente a la ventana cuyo único paisaje es la fachada de ladrillo, desgastado y mohoso, del edificio contiguo. Se sienta y ve su rostro reflejado en el cristal. La niebla no se atreve a levantar. El lánguido paseo circular de la cucharilla tintineando en el vaso marca los segundos de su despertar.
Algunas mañanas, en el silencio estrepitoso de su cocina, evoca las caras de todas las personas que fueron importantes en su corazón, aquellas que nunca correspondieron sus desvelos ni supieron de su amor, las que dejaron vacío el buzón de su portal, callado el timbre de la puerta y en el teléfono mudo el auricular. Se pregunta porqué su primer impulso suele ser mirar en el interior y estar disponible para cualquiera y sin embargo para cualquiera olvidar su nombre se ha convertido en un ejercicio tan corriente y vulgar.
Suelta la cuchara, apura el trago antes de dejarlo enfriar más. Abandona el vaso en el fregadero y se dispone a vestirse para ir a trabajar. El eco de sus pasos cansados retuerce la vetusta madera del corredor. Pocas veces regresa a la ventana, porque escrutando a través del reflejo puede ver las arrugas con las que el tiempo resquebraja su rostro, las grietas que con uñas implacables deja en su mirada su permanente compañera, la soledad.
16 comentarios:
Tu relato me ha trasportado allá donde residen mis pensamientos, mis dudas y mis momentos de caótico desorden. Un poco de soledad...no viene mal, pero permanente...no, gracias.
besiños de compañía mil...
... pues tendrá que aprender a imaginarse algo de color en esos ladrillos. Quedarse solo con el moho no es bueno para el corazón... :D
Besines casi chocolateados
La vejez y la soledad, una lacra desgraciadamente al orden del día. Has conseguido despertar en mí una gran nostalgia, me vienen ideas de revisar algunas actitudes personales. Practicar más el perdón, tener más paciencia con la familia, ya que a veces mi madre me saca de quicio, debería de tratar de ser más bondadosa con ella y no sacar a pasear ese orgullito innato que tengo a veces por los rincones. En ocasiones no me cuesta, otras necesito días para conseguirlo.
La solemne soledad es quizás como estar muerto en vida...
Gracias por tu reflexión bichejillo.
Nov.
Qué tristeza por Dios!. Sensaciones que todos hemos sentido alguna vez no?. Yo por lo menos
Un beso
Yedra
Me da que ese invierno no se cura cona la primavera... Besitos varios.
Jo maño que triste. Bsico
El primer café de la mañana, como un diario abierto de nuestra propia existencia donde estructuramos la vida, pasando las páginas de todos los días que se fueron, pero sobretodo, preguntando...¿cuantas nos quedan?
Un beso.
Es el relato más triste que te he leido. O igual soy yo, que vengo hoy así del matadero...
un beso
@Elisa: Alguien muy mayor me dijo una vez que la soledad no se elige y quien la elige, se equivoca.
Besos transportados
@Nikaperucita: Algunas veces la vida es en blanco y negro, como este blog
Besos coloreados
@Noviembre: Te dejo otra reflexión. No hay que llegar a la vejez para vivir con esa sensación de soledad
Besos reflexionados
@Yedra: Exacto
Besos sentidos
@Eria: No hay estación que lo cure, en efecto
Besos primaverales
@Jezabel: Quién dijo que la vida fuese una verbena?
Maños besos, co
@Iraunsugue_eternia: Como nunca se sabe en qué episodio se acaba el libro de nuestra vida, mejor vivir lo que se pueda
Besos abiertos
@Mary: Podría tenerlos peores, tiendo a la melancolía. Pero a fin de cuentas a este rincón se viene a reír o al menos sonreír, de modo que mejor no abusar de la tristeza.
Besos leídos
Querido mío... hay que saber ayudar... no hacerlo gratuitamente y esas cosas...
Y a la soledad estamos destinados todos, en mayor o menos medida, solo que algunos lo disimulan tan bien...
Besicos
Malditas arrugas...pánico tengo yo a la soledad..
Besos en batiburrillo
@Belén: En efecto, no hay quien escape a sus garras
Besos gratuitos
@Karla: Arrugas? Tú? Pero si hasta para trabajar te vas de turismo!!!
Zocos de besos
las uñas implacables es lo que tienen... que arañan...
@Tu: Siempre..y dejan huella
No me asusta demasiado la soledad a pesar de la crueldad con la que la reflejas en tu post, tal vez porque cuando la soledad se convierte en compañera de viaje te acostumbras a ella.
Besos
@Belita: Pero no es una compañera demasiado habladora...
Besos acostumbrados
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