El rumor de la lluvia me habla. Lo hace a menudo, llevando en sus gotas recuerdos de lluvias pasadas. Unas veces estoy atento y escucho, otras sencillamente prefiero ignorar.
- Cuidado, alguien ha tirado una copa – dije a quien estaba al lado a punto de apoyarse en aquél indefinible mueble del oscuro local, llamado Titanic en aquellos tiempos.
- Da igual – respondió, asomando entre un mar de lágrimas que derramaba en silencio.
Siempre es lo mismo. Se me encoge el pecho cuando veo a una mujer llorar. Pregunté si podía ayudar, qué le pasaba, si es que me quería contar. La narración no estuvo carente de mérito, siendo alemana con fluido inglés y parco español, mientras que yo arrastraba mi acento mediterráneo y me manejaba en francés, de modo que rivalizamos por quien tenía el estudio de idiomas más inútil.
Llegaron mis nuevos compañeros de clase, conocidos semanas antes y se interesaron por la chica. Me gustaría decir que repararon en su problema pero les llamó más la atención el metro setenta de piernas decoradas de leggins y una camiseta que hacía las veces de vestido corto. Se iban a casa. Pregunté a la chica qué pensaba hacer. Quedarse en el local a salvo de la lluvia, dijo a trompicones, hasta que abrieran el metro. Qué tal acompañarnos a tomar algo caliente y después llevarla a una estación. Aceptó.
No sabían donde ir con la invitada y propuse el piso donde residía; estaba solo ya que mis padres habían regresado al hogar familiar. Uno indagó si pensaba beneficiarme a la muchacha, cuestión que zanjé de inmediato. Sin embargo todos pensaron que ese era el plan.
En el trayecto resumí. La chica tenía tres años más que nosotros, que estrenábamos mayoría de edad. Había llegado un par de meses antes para estudiar cocina. No sabía en qué parte de la ciudad estábamos porque era explotada diariamente como cocinera y doncella catorce horas en casa de otra familia alemana, de modo que tampoco tenía tiempo ni dinero para estudiar. La única persona que había conocido ajena a esa casa era un tipo que le sisaba dinero y que para colmo acababa de dejarla plantada en la discoteca yéndose con otra en sus narices, aduciendo que volvería a por ella cuando aprendiera a hablar. Una joya nacional.
Llegamos a mi casa, esquivando la lluvia. Preparé leche con galletas para todos. Ella se ofreció a servir pero dijimos que por ese día ya había trabajado bastante. Mis compañeros recordaron que no nos dejarían solos, cosa que reiteré que me daba igual. En ese momento ella preguntó nuestro nombre y nos presentamos.
- ¿Y el tuyo?
- Jaika
Tuvo que sacar una identificación para mostrar como se escribía. Secó sus lágrimas y poco a poco se relajó en el sofá. Se avergonzaba de volver a casa sin cumplir un sueño y al menos quería trabajar en un restaurante antes de regresar. Le dimos consejos sobre lugares para hallar trabajo y contactos de asociaciones de ayuda a estudiantes, no se nos ocurría nada más.
Al amanecer no llovía y fuimos andando al metro. Miró con un halo de tristeza y nos dio las gracias. Le advertí que, en el futuro, no fuese tan confiada al subir a un coche con desconocidos
- No problema – contestó – Tu cara es buena
Evitó la intención de uno de los chicos de despedirse con besos desapareciendo escaleras abajo. Caí en la cuenta de dejarle el número del piso por si necesitara ayuda en otra ocasión pero me detuvo el compañero mayor, que nos sacaba dos años.
- Déjalo correr. Si necesita algo está la embajada y también puede volver a casa si quiere. Tal vez serás un buen abogado algún día pero es pronto para buscarte problemas
Me quedé meditando esas palabras en el camino de vuelta. No volvimos a saber de ella ni a pisar ese local. Casi veinte años después, hay noches de fría lluvia en que recuerdo sus lágrimas, esperando que no derramara más.
18 comentarios:
Tendría que haberle dado el teléfono
Por si ella derramaba más lágrimas, al menos para tener un amigo con quien llorar, no sé digo yo , q soy de caracter solidario
muakkkkkkkkkkkkkk
Ay Hykuito si es q como no voy a usar diminutivo contigo..
Y piensa q consiguió currar en ese restaurante, encontró un buen "mozo" y viven felices y comen perdices..aunque son tantas las historias similares y peores q...ojalá fuera como en los cuentos
Besos tiernos
Es raro ser inmigrante y la facilidad con la que empatizas con desconocidos simplemente por las ganas de que alguien aunque no te entienda te escuche.
Quien sabe, la vida es extraña, igual un día te sorprende y cocina para ti en algún restaurante de Madrid.
Besines.
Me gusta esa magia que surge en el encuentro de dos desconocidos que dejan las desconfianzas de lado para compartir un instante que no se compara a nada.
Un beso
Qué pena que tengamos que aprender a ostias en vez de caricias... ella aprendió mucho de Madrid, seguro, lo malo del restaurante y lo bueno... eras tu seguro...
Besicos
Estoy convencida de que jamás te habrá olvidado. Recordará sus lágrimas al tiempo que tú esos momentos de lluvia...
Y no me lo discutas; P ( hay momentos que se incrustan en la mente aunque aparentemente resulten efímeros........pero no)
Besos de "eres buen tipo",:-D ( en serio )
Si es que vales un potosí, vamos pa' chillarte. Posiblemente tu forma de actuar con ella fuera uno de los motivos que le indujo a pensar que su vida en Madrid podría ser mejor.
Besino
¿Veinte años después? Madre, cuanta melancolía... lo que hace la lluvia.Besitos varios
@Bolero: Ella tampoco lo pidió y el momento era demasiado raro como para pensar con normalidad.
Besos solidarios
@Karla: Supongo que todo el mundo sale adelante, al final se aprende a superar los días malos.
Besos diminutos
@Belita: Pues no sabría quien es. No recuerdo su cara, sólo su indumentaria, pelo corto y que lloraba, es extraño
Besos con mantel
@Selket: No creo que llegara a magia porque faltó un punto de alegría al encuentro.
Besos incomparables
@Belén: Y lo que es peor, que hay gente que no aprende ni a hostias
Aprendices de besos
@Chuspi: Que soy qué? Hágase usted de inmediato un análisis de drogas...
Besos en serio
@Mary: Eso del postosí tiene equivalencia en euros? Que está la vida mu achuchá y necesito cash...
Besos al contado
@Eria: Más bien, qué extraña memoria...pero es algo que me pasa muchos ratos de lluvia, viajar hacia atrás.
Veinte besos
Si un día me pierdo, espero encontrarme contigo. Un beso
Tenía razón Hyku, tu cara es buena.
(Tu alma todavía mejor).
Derrame de besos
Ofún, que sensación mas rarita se me ha quedado después de tu relato.
Aún hoy te recuerda, te lo aseguro...
Pero yo sí le hubiera dado ese número...
Besos sin lluvia,en tal caso, bajo ella.
No es que tuvieras cara de bueno, mas bien eres una persona buena, no muchos habria hecho lo que tu hiciste. Debe ser durisimo encontrarse en un lugar desconocido, sola, y encima encontrandote a lo peor del lugar. A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.
Besos y mas besos
Ooooh ! (^_^);
Ahora que me he domao y he aprendido a comentar en serio,resulta que no se me valora....
tantos esfuerzos pa ná....ay que joerse!
Ale,esta vez no hay besos...
algo malo,algo bueno, vio las dos caras de la moneda
@Jezabel: No sé yo si es lo más recomendable, con la edad me voy poniendo más pesado y, por lo general, a la gente le basta con tener ya un padre...
Besos sin pérdida
@*Sine die*: Más bien de mascota es mi cara, pero gracias por el detalle
:-)
Besos con alma
@Chipsoni@: Nada mujé, ni caso, eso es que estabas pensando en alguna oferta laboral
Besos raros
@Mia: Esperemos que tuviera mejores momentos que recordar que ese.
Lluvia de besos
@Mery: Quiero creer que en aquella discoteca al menos hubiera un 20% de chavales que también la hubiesen acompañado (porque ayudar no es que ayudásemos demasiado), de lo contrario menudo plan.
Besos conocidos
@Chuspi: Al contrario, se valora muy positivamente
Aquí sí hay besos
@Isobel: Confiemos en que mejorase la estadísticas
Algunos besos
Así me gusta; P
Me los llevo todos o casi, que hay que dejar p´al resto,jaja!
Así que te dejo uno de los que me he cogido, jajajajaja!!!
un beso,: )
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