20081201

Aceleración


Su rostro reflejado en la ventanilla de mi utilitario. Desgraciadamente era lo único que cabía de la tía Enriqueta, porque para reflejar sus inmensas nalgas necesitaría haber comprado un vehículo familiar.

- Qué bonito, sobrino – me dijo
- No está mal, ¿verdad? Lo último en automáticos
- Nunca he llevado uno de estos, ¿me dejas probar? – preguntó sacándome a empujones e incrustando sus posaderas en él.

Subió a su pequinés, llamado Atila en un arrebato de desproporción y le expliqué el sencillo funcionamiento de la transmisión automática. Ella estaba entusiasmada. Arrancó el contacto y salió a toda velocidad. Dijo algo sobre la suavidad de los mandos, aunque no pude entenderla demasiado. Pese al cinturón de seguridad, salí rodando hacia los asientos de atrás.

- Tía, si quieres ya lo llevo yo cuando lleguemos a la rotonda – dije con creciente congoja
- No seas tonto sobrino, si esto se maneja con dos dedos – dijo ella sin mirar.

Llegamos a todo trapo a la rotonda, que trazó como si Stevie Wonder la orientara. A duras penas nos esquivó una furgoneta con remolque mientras ella con un volantazo reaccionó y tomó la desviación. En la segunda rotonda entró a tal velocidad que me lanzó hacia la ventanilla y quedé pegado cual Garfield de peluche al cristal.

Tal como iba dando tumbos pensé que la mascota no iba a estar mucho mejor. La Enriqueta nos regalaba un vuelo rasante por la ciudad y yo eché la vista entre los asientos. En una curva veía la cabecita asustada de Atila, una curva después el pobre volcaba y donde estaba la cabeza ahora veía sus pies.

- ¡El peatón, tía! – el joven brincó para esquivarnos y no comerse el retrovisor
- Si es que salen de la nada – respondió ella – Además, yendo de oscuro cómo quiere que le vea
- Tía, que iba de verde
- No sobrino, verde oscuro, casi marrón

No discutí para no despistarla de la conducción y a fin de cuentas en los sucesivos pasos de cebra no habría peligro para los peatones, al ser badenes elevados. Me equivoqué. En el primero de ellos no hizo ni amago de frenar, mirando un escaparate como iba. Mi pobre coche rascó los bajos y dentro saltamos como teleñecos.

- ¿El ruido he sido yo? – preguntó. Busqué el tubo de escape mirando calle atrás.
- Sí tía – respondí agarrado cual garrapata - Y yo aflojaría, que vas a 80
- No seas exagerado que es cuesta abajo
- Tía, hay diferencia entre una cuesta y la rampa del garaje del centro comercial

Llegamos al destino. Yo bajé a besar el suelo. El pobre perro salió haciendo eses despatarrado, le faltó apoyarse en una columna a vomitar.

- Tenemos que repetir esto, sobrino – dijo alegre cual castañuela – y tengo que mirar lo del permiso de conducir, que hace veinte años que no lo he vuelto a renovar.

13 comentarios:

Belén dijo...

La culpa es de tu coche, querido, que se deja manejar por cualquiera...

A la tía Enriqueta déjala que es de lo mejor :)

Besos a lo mas grande

* Sine Die * dijo...

Pero como puedes dejar el volante a alguien que lleve un pequinés, eh, eh, ehhhh..???( por muy tía carnal que sea!) jajajajaaa

Aisss lo que me he reído imaginando(te) estampao en plan Garfield-ventosa...juasss :p

Besos con voltereta

(Verificación de palabra: "aceler", curioso, no?? :D)

Anónimo dijo...

jejeje... tampoco tengo claro que se lo renueven...

Eria.. dijo...

la tía enriqueta mola... si señor.
Besitos varios.

isobel dijo...

te has ganado el premio al mejor sobrino del mundo, eso es cariño ehhhhhhhhhh, besitos

Etèria dijo...

Hyku de mis entretelas a ver si aprendes que hay cosas muy personales que en manos de una mujer peligran... Jajaja y no sonrías que pensaba en tu pobre coche, mal pensado.

Por cierto, apoyo la nominación a mejor sobrino del año ¿Existe ya ese premio?

Besos

Hyku dijo...

@Belén: Claro, si al final será culpa de uno...y seguro que los besos son a lo grande...con R?

Los mejores besos

@*Sine Die*: Realmente curiosa la verificación de palabra, sí. Y cuida esas volteretas, no vayas a traspapelar el ombligo.

Besos con ventosa

@Noviembre: No sería la primera vez que una dama pone sonrisa angelical y consigue sus propósitos...

@Eria: Las tías Enriquetas son peligrosas...

Besos molones

@Isobel: Y el de sufrido pasajero qué?

Besos móviles

@Belita: jajajaja...por supuesto, otras cosas da gusto dejarlas en manos de una mujer

Besos nominados

Mary dijo...

....Pero, ¿el pequinés acabó encima del remolque o no? Pobre remolque.... :)

ASIG dijo...

Jajajajajaja!!! Tienes que comprar un cartelito que diga "Peligro Tía Enriqueta al volante"... Pobre perrito y pobre tu cual garfield pegado al cristal jajajajaja... Gracias por tus relatos, me hacía falta reir... Besotes! :)

Iraunsugue_Eternia (Laura Butragueño) dijo...

Jajajajajajajaja la reina de la carretera tu tía Enriqueta, cualquiera la deja la moto con Atila de copiloto jajajajaa

Besos.

Edito-e dijo...

jajajaja...me ha gustado el viaje, ha sido emocionante en una mañana de aburrimiento laboral. Buen capítulo, quiero el segundo!! la tia y el sobrino podían ir a...

Elke dijo...

Tia Enriqueta por parte de madre no? Imagino como caerían tus gotas de sudor frío con ella al volante de ese peazo coche..
Besoos

Hyku dijo...

@Mary: El pequinés aún está de terapia, el pobre. No se le puede mencionar nada con ruedas

Besos a remolque

@Sofia: No me digas lo de ir pegado al cristal, que aún recuerdo que la gente me miraba...
Y sonríe, que mis cómplices no deben estar tristes...

Besos relatados

@Iraunsugue_eternia: Bueno, si me quita la moto más vale que ate con cinta de embalaje al perro, porque de lo contrario acaba en urgencias.

Besos, reina

@Elisa: Pues visto el resultado del primer viaje, ambos podrían ir a comisaría, acusados de conducción temeraria

Besos festivos

@Elke: Vamos a no zarandear el árbol genealógico, que luego los palos me los llevo yo jajajaja

Pedazos de besos