Poco tiempo en la Meseta, mi acento mediterráneo me delataba. Una noche, en pleno proceso de adaptación y continuando los festejos de mi recién estrenada mayoría de edad, salí de copas con alguien que, con el tiempo, se ha convertido en uno de mis mejores amigos, un macarrilla con bastante morro y la dignidad de su Carabanchel natal marcada en la mirada.
- Esta noche te llevo a Argüelles - lo dijo como algo importante, sonaba a paraíso de la feminidad, porque éste no salía a otra cosa, hay que reconocerlo. A la ópera no me llevaba, vamos.
Llegamos a la zona de marcha y me ofreció una panorámica. Locales con hora feliz de 2x1, otros habituales de soldados en servicio militar y que mejor no entrar para evitar broncas con beodos, otros en los que se podía bailar y otros donde las chicas eran más atrevidas. Yo elegí el de baile pero ya he dicho que mi amigo es de poco bailar, al menos de pie, así que hicimos el vía crucis por el 2x1, haciendo parodias sobre las poses que adoptaban otros tipos a la hora de entablar conversación con las chicas hasta que la vejiga dijo basta. Esa noche aprendí, entre otras cosas, que lo que en mi pueblo era definido como mosca cojonera en acoso y derribo en la capital se resumía en entrar a una piba (el concepto piba lo había aprendido un par de semanas antes).
Volvía de la barra cuando vi a mi amigo charlando con dos chicas. Una era una mezcla de Rossy de Palma con gafas y granos de pubertad, delgada como una mantis religiosa y con dentadura prominente. La otra era una morenaza de impresión. Evito indicar con cuál de las dos hablaba mi amigo…
Como uno es de natural tímido, la música competía en decibelios con el despegue de un 747 y tampoco sabía si se conocían de antes o qué, me limité a saludar y a quedarme por los alrededores bailando. Al rato vino mi amigo a ponerme al corriente y a darme instrucciones.
- Voy a mear, dales coba hasta que vuelva. Luego nos cambiamos de sitio porque aquí hay mucha luz y no se puede hablar.
Con sensación de estúpido me giré hacia las damas, sin saber qué decir. Menos mal que ellas rompieron el hielo preguntando qué hacía, quien era, de dónde venía y demás. Llegó mi amigo y cambiamos de local. La paella, nombre con el que mi amigo bautizó a la que comúnmente llamaríamos fea por su cara con granos, indicó un sitio cercano que yo, evidentemente, no conocía. Poca luz y buena música house. Me llamó la atención una pelea de chicas, rápidamente sofocada, en la puerta de los baños femeninos.
- Perdona – interrumpió mi cotilleo la morenaza – ¿Me acompañas al baño?
- Claro – dije yo – aunque ya no creo que haya problemas, se han ido las de la bronca.
Llegados a la altura de los baños la chica tomó mi mano y me arrastró con ella al interior, una entrada festejada por las habitantes del lugar. Plantado de culo en el inodoro de un empujón y con los párpados a la altura del cogote de la misma sorpresa se sentó sobre mis rodillas, echó el cerrojo y antes de darme cuenta tenía su torso desnudo ante mí y sus brazos rodeando mi cuello.
- Llevo toda la noche esperando esto – me espetó
- Espera un momentito – acerté a decir entre tartamudeos…
- ¿Esperar a qué? – replicó mientras su boca recorría mi cuello.
- Tieeeeempo!! – solté yo a la par que llevaba su cabeza frente a la mía.
Resulta complicado explicar a una dama tu estupefacción sobre la situación mientras ella se quita las mallas y queda desnuda sentada sobre ti, preguntando si te gusta lo que ves y acariciando su cuerpo a la par que deja su piel al roce de tus labios, así que no digamos lo que cuesta hacer ver que, sabiendo que tu amigo está interesado en ella, no te parece adecuado estar allí sentado. Por cierto y parafraseando al Canto del Loco, qué tía más buena...
- ¿Pero tú de donde sales? ¿Eres gay, tienes sida o qué?
- Que no que no, pero no me parece bien esto
- Joder que raro eres tío. ¿Qué es lo que te va? ¿Quieres que te la coma antes?
Supongo que puse tal cara que hizo que se detuviera un instante.
- Bueno, tal vez no estés acostumbrada a que te respeten - Iba a decir rechacen, pero quería salir vivo de allí.
En un escenario difícil de describir por lo surrealista, me informó en aquél cubículo rodeado de frases soeces en la pared (las chicas son guerreras, quien lo iba a decir) que mi colega a esas alturas ya sabría el plan puesto que ella y su amiga lo habían trazado camino del local. Qué pardillos los chicos, creyendo que estaban triunfando cuando eran la pieza a cobrar.
Al salir no había ni rastro de los otros dos, de manera que tomamos una copa y salimos a la calle. Mientras la acompañaba al piso que compartía con un par de chicas y que estaba a un par de manzanas de distancia quiso la casualidad que nos topáramos con las susodichas. Para mi sorpresa, les contó el episodio del baño y me presentó como el encanto de niño protagonista, como lo más normal del mundo. Ahí fue cuando me enteré que tenían cinco años más que yo, una diferencia notable a esa edad, al menos en ciertos aspectos.
Sin saber cómo, de verdad de la buena, me vi cogido del brazo por mi compañera de aventuras y una de sus amigas preguntando sobre mi interés en pasar la noche con las tres. En mi interior agradecí que me tuvieran agarrado para no caerme de culo.
Decliné la oferta a pesar de las inmejorables condiciones del trato, lo que quisiera, cuando quisiera y con quien me diera la gana y pregunté con mucho cuidado si podía irme a tomar un taxi, por no decir directamente que si me dejaban irme sin hacerme pupita no se lo contaría a mi mamá. Accedieron a acompañarme a la parada aunque no había ninguno a la vista.
Me despedí de ellas para que no esperasen allí y comencé a caminar sin preguntar su teléfono ni acertar a citarme para otro día. Crucé la ciudad de madrugada con el estupor pintado en la cara. Más de dos horas de caminata y la misma expresión de idiota cuando me miré en el espejo del ascensor.
Al día siguiente me llamó mi amigo. Decidió liarse la manta a la cabeza y liarse con la chica paella.
- Estoy cabreadísimo – me dijo
- ¿Por mí?
- No coño, porque la tía me dejó a medias en el aparcamiento del Hospital Clínico. Ni que tuviera caché para elegir – No pude evitar reírme aunque le dije que si no le gustaba para qué demonios se lió con ella – Bueno, espero que follaras bien, cabrón, ¡qué pedazo de tía! – concluyó.
Le informé de mi episodio del baño, interrumpido por sus exabruptos sobre mi escasa inteligencia y exceso de moral en los momentos más inoportunos, de modo que me lo pensé un rato antes de contarle lo de la oferta de cama compartida.
Tardó media jornada en poner al corriente al resto de amigos, quedar todos juntos y mirarme intrigados, como si acabara de aterrizar de otro planeta. Desde entonces tengo el dudoso honor de ser el gilipollas que dejó pasar un cuarteto entre féminas y me recuerdan que esas ofertas sólo pasan una vez en la vida.
Y tienen razón en esa parte y en que nunca más volvería a verlas, pero alguna vez más he estado secuestrado en un baño público y creo que, poco a poco, voy progresando adecuadamente, algo es algo...
14 comentarios:
Bueno, si e sirve de algo, jamás me he quedado encerrada en un baño con un señor, sentada ahorcajadas en sus piernas y quitándome la ropa...
Ahora que lo pienso, hyku... me acompañas al baño?
;)
Besicos
¿No me digas que eras tu?? (es koña)
Una de mis fantasías, así tan sencillita, y no soy capaz de llevarla a la práctica..será porque no salgo casi a "bailar".
Que lanzada la chica oye, aunque para lo que la sirvió..
Por cierto, y si te doy yo el mío? ay calla que estoy casada y soy tope fiel..(mierda, se me olvidaba)
Besos
Lo siento, será que soy muy joven o que mi romanticismo empedernido me lleva a preguntar, ¿y los preliminares?, ¿y los juegos de seducción que acompañan antes?
Por que yo al menos lo necesito, y no digo que tengan dos personas que pasarse semanas diciéndose piropos y jugando para terminar en el baño del pub de turno, si lo que ambos buscan es un rato de sexo y pasión acompañado de nada más. Pero no se, ese juego de miradas, bailes, algún beso robado, un te intento meter mano y no me dejo, un juego previo que caliente motores…
…no sé, seré anticuada pero a mí personalmente me faltaría eso.
Besos
jaja!! me he reído muxo!!
Cuántos darían por tener ese secuestro y arrebatarles la inocencia...!!
Si es que estaremos toda la vida con el eterno conflicto entre géneros!!!!
un kiss-kiss desde el toilette!!
la verdad, yo tampoco me he visto en esas, ni en un lado ni en otro, deber ser porque siempre estoy en el limbo ... qué cosas.. :)
afortunado en vivir esa aventura, jeje
Mira que no aprovechar esta oportunidad!!
Pero bueno, me quedo tranquila al oirte decir que vas progresando adecuadamente, un chico de PA+, me gusta.
Besitos
¿Y me dejas así?... Progresa adecuadamente... Hyku leche, como progresas a ver, que me entere... Jajaja.
Besos
Esas cosas sólo pasan cuando uno no está preparado. Y por eso mismo, porque las va a dejar pasar, estoy segura.
;)
Pero mira, ahora que pareces estar dispuesto a eso del cuarteto para tí sólo (¿estás seguro de poder con cuatro de una tacada?) y aprovechando el blog, puedes poner un anuncio en sca de candidatas a participar en el festín (se te comerán vivo, yo que tú me lo pensaba muy rebien) ... no es tan difícil conseguir hacer esa fantasía realidad ahora que ya lo estás deseando, de manera organizada, eso sí.
¡Ah! y nos lo cuentas, claro.
@Belén: mmmm..señorita, oiga..eh...señorita, suelte eso haga el favor!!
Besos acompañados :-)
@Karla: Pues mira por donde que, no me preguntes porqué o cómo narices acabo siempre metido en esos líos, con el tiempo uno se ha especializado en realizar fantasías ajenas, cosa de lo que sólo puedo decir que estoy agradecido por la complicidad y confianza que implica. No obstante si hay que irse a bailar, se va, que una cosa no tiene que ver con la otra (cuestión que aquella dama tardó en entender).
Para números de teléfonos y proposiciones horizontales sírvanse acudir al msn de mi agente de libertad condicional.
Besos fieles, no se sabe a qué, pero fieles :-)
@Iraunsugue_eternia: Pues a poco que hayas leído alguno de mis textos previos sobre ese particular verás que uno es bastante dado a los preliminares, de modo que imagina mi sorpresa y canguelo en aquella situación.
Besos de preparativos :-)
@Chuspi: Aquella noche bastante tuve con que no me arrebataran los pantalones, que dicho sea de paso durante un instante pensé que la tía iba a quitarme la cartera mientras me despistaba con el numerito erótico, pero no. Después te da por pensar, anda que si me pasa ahora, con lo que ya sé...jajajaja
Besos en cuartetos :-)
@Sol: Visto con la perspectiva adecuada es un recuerdo divertido y entrañable, pero vivido de sopetón es de taquicardia, sobre todo a cierta edad.
Besos a ambos lados :-)
@Bettyblu: Por supuesto, uno de todo aprende. Ahora ya no tartamudeo y tampoco me da reparo en salir corriendo cual vulgar rata jajajaja
Besos muy aplicados :-)
@Belita: Claro que progreso, ahora quien lleva al baño soy yo...
;-)
Besos informados
@Glauka: Deja deja, que para hacer el ridículo ya tengo bastante con lo que me encuentro de sopetón como para ir a buscarlo. No obstante si me veo en alguna nueva situación (tengo otras aparte de la del baño, no creas, a mí me pasa cada cosa...) ya lo contaré.
Besos perfectamente organizados :-)
Estas especializado en realizar fantasias ajenas ''''''???
Y las propias ? ¿que haces con las propias ?
Un beso extrañado
Querido blogger,
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Atento saludo
NPB-Team
@Churra: Quién dice que mi fantasía no sea conseguir complacer de todos los modos posibles a una dama?
Besos intrigantes :-)
@Nobel Prize Blogger: Muchas gracias, aunque no creo que este pequeño rincón tenga excesivo valor para las masas ni sea su destino competir. No obstante pasaré por dicho sitio para agradecer el detalle.
La etiqueta de "cosas que sólo me pasan a mí" no podría ser más adecuada para esta entrada. Aunque creo que todos nos hemos visto en situaciones ridículas en relación con el sexo. Me he reído mucho. La próxima vez que te pidan que les acompañes al baño paso firme y decidido.
Besos.
@La maga: La próxima vez que me lo pidan, que especifiquen antes.
Besos firmes.
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