20080421

Despacio


No recuerdo la película.

Recuerdo llegar a su casa tarde del trabajo, como sucedía tan a menudo. Recuerdo que no sabía cocinar y aquella noche puso todo su arte en guisar un puré de patatas casero y unos filetes.
Unas zapatillas deportivas sin anudar y una de mis camisetas cubrían su desnudez. Llenaba la escena con sensual melena sujeta con un lápiz sobre su nuca, su aroma a Musk, la suavidad imposible de describir y su manera de andar mientras apagaba las luces, encendía unas velas y se quitaba las zapatillas.

Preguntó donde deseaba que estuviera. Sabía de sobra que abriría mis piernas y sentaría su espalda junto al latido de mi corazón. Enlazó sus manos a las mías y las llevó a cuidar su cintura, bajo la ropa. Suspiró y la melena cayó sobre mi hombro al tiempo que apoyaba su cabeza en mí.
Acaricié su pelo mientras susurraba al oído diferentes postres que se me ocurrían para la velada. Asentía con cada oferta, incapaz de elegir una concreta. Cesaron mis palabras, besé su cuello, nuca y oreja, mordisqueándola, respirando cerca, provocando escalofríos. Tomé su rostro con mis manos y me posé sobre sus labios, separándolos con la humedad de mi boca.

Apoyé después su cabeza en el sofá y me escurrí del asiento para colocarme frente a ella, de rodillas. Pedí que cerrara los ojos y escuchara su respiración. Coloqué su espalda contra el respaldo e hice hueco entre sus piernas para situarme. Fui acariciando garganta y pecho sobre la ropa, pellizcando pezones, mordisqueándolos, mojando con mi boca la prenda. Me apartó un instante para quedar desnuda, besándome con pasión.

Junté sus manos y las llevé tras su cabeza, alzando los brazos, expuesto el talle a toda exploración. Dejé mi ropa a un lado y pegué mi torso al suyo llevando mis manos desde sus caderas hasta su cuello, acariciando su cintura y costados. Ella susurró algo sobre el calor de mi piel, el tacto sobre la suya, el juego de caricias que provocaba en su pecho mientras lamía su cuello, mordisqueaba un poco más intensamente sus pezones y ceñía sus caderas. Cada vez jadeaba más.

Aproveché el momento para situarla a cuatro patas, cabeza apoyada en el sofá, manos bajo la barbilla y dejar aquella increíble grupa al alcance de mi excitada imaginación. Tuve que contenerme para no engancharme a sus caderas y acabar en ese mismo instante, satisfacer mi deseo. Un dedo ascendió por su columna desde sus glúteos hasta la nuca, zigzagueando por el camino.

Aparté la melena a un lado de la espalda y la acaricié, dejando resbalar lentamente mis uñas por su piel, marcando su trasero con mi pubis, haciendo sentir mi presencia. Al oído le dije lo irresistible que resultaba esa pose y todo lo que pensaba hacer con su cuerpo. Su espalda se arqueó dejándola más abierta, bien visible y presta a ser usada. La marca de mi mano quedó en sus posaderas tras restallar en la estancia el sonido de un azote, seguido de un gemido cómplice y la mutua declaración de guerra.

Humedecí en mi boca un par de dedos y los llevé entre sus muslos, ascendiendo hacia el ardiente coño, dejándolos deslizar por la humedad de sus labios, separándolos un poco pero cuidando de no estimular el clítoris. Separó sus rodillas un poco más. Devolví los dedos a mi boca y los volví a mojar, repitiendo la operación y llegando esta vez hasta el trasero. Su manera de balancearse me excitaba.

Sin dejar mis dedos quietos, me giré para apoyar mi cabeza en el asiento del sofá, quedando entre sus muslos, apenas a centímetros del sexo. Apretando su trasero para moverla a mi antojo comencé a lamer cada rincón, deleitándome con el sabor de la fruta sonrosada y cálida que parecía derretirse palpitando en mi boca. Recorrí los labios sin prisas, separándolos bien, empapando un par de dedos e introduciéndolos lentamente en su cuerpo al mismo tiempo que mi lengua rodeaba cada poro de la piel. Ella se acercaba paulatinamente a mi boca, separadas las rodillas al máximo, casi sentada sobre mi rostro.

Extraje los dedos, completamente empapados y los llevé al trasero, jugando en pequeños círculos antes de introducirlos, esperando hasta llegar mi lengua al clítoris, lamiendo intensamente. Ella intentó el galope sobre mi boca mientras separaba sus nalgas para facilitar la penetración de mis dedos, pero la llevé a ritmo pausado. Mi otra mano ocupó entonces lugar en su coño, duplicando la sensación de penetración mientras mi boca recibía el nectar de su clítoris. Su sexo se aplastó contra mis labios marcando el ritmo de entrada y salida de mis dedos en su cuerpo, calados hasta las muñecas.

Saqué mi cabeza de entre sus piernas y me situé a su grupa, penetrando con firmeza su sexo anhelante y tras eso, untado mi cuerpo de su humedad, el trasero. A la vez, mis dedos resbalaban por su pubis. Una mano se perdía en su sexo, la otra subía por su vientre hacia sus pezones, los excitaba, seguía subiendo hacia su garganta y la presionaba ligeramente. El vaivén de sus caderas facilitaba la penetración en una intensa danza a cámara lenta. Dedos viajando hasta el clítoris y sumergidos en su intimidad, otros enredados en su melena para izar su cabeza hacia atrás, tirando del pelo. Seguía gimiendo, apretó sus uñas en mi trasero, impidiéndome escapar de su interior. Apenas unos segundos después una riada de placer recorría su cuerpo, prolongada aún unas veces más antes de caer sobre el respaldo, rendida. Instantes después, los amantes quedaron envueltos en aroma de sexo y sudor, abrazados en el sofá, respirando al unísono.

Recuerdo su pregunta sobre cómo era posible adivinar lo que deseaba cada noche. Y recuerdo haber contestado que cada mujer lleva en su interior un tesoro de placeres y que para obtener las mejores pistas no hay nada mejor que seguir el mapa de su piel.

No recuerdo el nombre de la película, probablemente porque no era importante lo que había en el televisor…


12 comentarios:

Belén dijo...

Yo, entre jadeos propios y demás... no hago mas que preguntarme que coño hubieras hecho si en vez de puré te hubiera hecho pato a la naranja por dios!

Yo, por si acaso, aprenderé a cocinar, venga... que hago unas chuletitas a la brasa que da gusto! :P

Besos entre los fogones

T S dijo...

como siempre,me tuviste atrapada!!!
besos para ti
ts

CalidaSirena dijo...

Acaricias con tus letras en este relato, una se siente prisionera entre sus manos y la víctima de sus caricias y deseos. Exquisita la manera de contarlo y exquisito en sí el relato.
Besos cálidos e intensos de sirena

Naked dijo...

Cocinas a domicilio? jajajja

Kuss

Hyku dijo...

@Belén: Nunca he dudado de tu iniciativa, ya sea en los fogones o en otra parte pero...recordando cierta comida en que nos trajeron la especialidad de la casa y tú dijiste "no gracias, nosotros hemos pedido carne" pues....

Eso sí, besos a la carta :-)

@ts: Mientras te enredes por placer, bienvenido sea...

Besos :-)

@Calidasirena: Pues en realidad siempre que acabo me llega una sensación de insatisfacción, de culpa por no saber expresar mejor hechos y momentos, no saber sintetizar, no saber transmitir...espero que llegue un día en que pueda narrar algo tan perfecto como sucedió, eso espero.

Besos cálidos :-)

@Naked: Claro que cocino a domicilio, pero sólo huevos fritos, de manera que tú misma si quieres remodelar la cocina... ;-)

Besos :-)

Etèria dijo...

Me quedo con eso del tesoro de placeres, y seguir la pista a traves del mapa de la piel ya que es algo que no es exclusivo de mujeres.

Todos deberiamos leer en la piel del otro, esta siempre nos indica el camino al extasis.

Besos

Chuspi dijo...

Que tentador resulta perderse en relatos como éstos y qué mal se pasa cuando te encantaría revivirlos en ese instante con alguien!!!

uff, uff...no puedoooo !!!

enhorabuena!!!

Hyku dijo...

@Belita: Sabias palabras de una sabia mujer. No tengo más que decir

Besos a través de la piel :-)

@Chuspi: Tomo nota del comentario. En futuras ediciones indicaré que antes de empezar a leer se tenga a alguien al lado, por si acaso..

Gracias por la felicitación :-)

La Maga dijo...

Me encanta tu manera de contar las cosas, eres de lo más sugente. Y me sumo a la petición de que adviertas que algunos textos se deben leer en compañía de un buen amante.

Un beso.

Hyku dijo...

@La maga: Bueno, en tal caso pondré dos rombos para esos casos, como se hacía antiguamente para calificar las películas de adultos en la tele...pero eso va a quitar espontaneidad a la lectura, me temo...
;-)

Besos acompañando :-)

Ygriega dijo...

WOW, me has dejado sin palabras y sumida en el más intenso de los orgasmos mentales!
tus palabras son increíblemente poderosas!

Hyku dijo...

@Ygriega: Muchas gracias por pasear por este rincón y por esa opinión, aunque no creo tener tal poder. En cualquier caso, me alegro que te haya inspirado...
:-)