20160627

Relecciones

Por una vez, sin que sirva de precedente, el Servicio de Estudios Estadísticos del Dr. Hyku analizará, ante la sorpresa aparente, los datos electorales. Pedimos disculpas por ello.

En las últimas horas se ha suscitado una cuestión, si los españoles son tan tontos como parecen. En un país donde los programas del corazón y tele-realidad copan los datos de audiencia al tiempo que los de cultura y ciencia apenas existen, está de más responder a esa pregunta. No obstante, incultura general al margen, existen otros factores a tener en cuenta.

El partido más corrupto de Europa aumenta mejora resultados debido a que el votante de derechas ve la corrupción como algo natural, pago de favores entre correligionarios ideológicos, hoy por ti, mañana por mí, cosas así. En realidad no es corrupción sino clientelismo, dirán. Al fin y al cabo, lo que no es de nadie, como los presupuestos o el dinero de los impuestos de los españoles, no se está robando, sólo dirigiendo adecuadamente a quienes manejan los hilos, y si algo cae en el partido, pues mejor. En resumen, un político corrupto de derechas hace un daño relativo a las aspiraciones electorales de su partido.

Por otra parte, no hay que olvidar el famoso voto útil o del miedo. Cuando medios y redes anuncian que existe la posibilidad de que un conglomerado de anarquistas, comunistas, antisistema e indefinidos o inadaptados que pasaban por allí pueden aspirar a la jefatura del gobierno, el votante moderado, incluso el indefinido ideológicamente entra en modo pánico y, antes de permitir que semejante caterva alcance el poder, vota al contrario, aunque sea con las tripas revueltas y pensando que es el mal menor. Es lo que se llama polarización, sucede en todas partes, sin ir más lejos en Francia, cuando el electorado de cualquier signo vota a quien sea con tal de evitar el triunfo de la ultraderecha. En este sentido, hay que agradecer al Sr. Iglesias, al que se supone versado en ciencias políticas, su clarividencia, impidiendo meses atrás un cambio de gobierno para favorecer sus propios cálculos electorales (lo que viene a ser que el pueblo que le elegía le importaba lo mismo que Errejón) y estirando el mensaje hasta el extremo en esta campaña, provocando el resultado propio y ajeno que ahora vemos. Tiene el dudoso privilegio de ser el líder, según se denomina, de izquierdas que más ha aportado a la resurrección y victoria de la derecha en este país. Estará orgulloso y, como buen político de este país, hallará a quien culpar en lugar de asumir responsabilidades y desaparecer de la escena política. La vanidad suele ser poco amiga del éxito global.

Por otra parte, ha demostrado poca memoria y conocimientos del pasado reciente, ya que como pasó con el Tamayazo, la historia demuestra que los votantes progresistas castigan a los suyos cuando no alcanzan un acuerdo en primera instancia, cosa que nunca ocurre con los votantes conservadores, que mantienen el apoyo general, por muchas barbaridades que cometan sus dirigentes. Si un corrupto de derechas provoca un daño relativo, en el caso de un corrupto o incompetente de izquierdas, el daño es absoluto y prolongado en el tiempo.

Sigamos con la rosa mustia que, en parte y pese al peor resultado de su historia, mantiene la segunda posición por inercia y por el mismo efecto de voto útil. Sin embargo, las oportunidades de regeneración se agotan (va a ser difícil tener más enfangado al rival de la derecha), así como el perfil del electorado que les apoya, por pura cuestión de edad. Con todo el respeto a sus conocimientos y bagaje personal, si la renovación de un partido pasa por incluir a Margarita Robles, es que los dirigentes de ese partido no quieren entender (no es que no puedan, es que les importan lo mismo sus electores que en el caso anterior) que el país pide nuevas ideas, nuevas personas, menos barones y baronesas, menos peleas por la poltrona y el cargo y más defensa de la clase media, del obrero que dicen defender en sus siglas, menos comadreo con empresarios y banqueros, menos permisividad con el capital, menos cursos de formación y EREs (recuerden, la corrupción no se tolera por sus votantes, que no son de derechas), más compromiso y pisar la calle en vez de enviar un tuit desde el despacho, hacer políticas socialdemócratas de verdad, no la flojera y los equilibrios de centro derecha que propugna allá donde a duras penas aún manda, porque para eso hay otras opciones. Al ritmo que va, no podrá consultar a las bases, porque se va a quedar sin base. Un votante progresista es crítico, exigente y tolera regular el perjuicio a las clases medias y bajas. Llevamos más de tres décadas de democracia y algunos, demasiado aislados en sus gabinetes y asesores, aún no han aprendido la lección.

Víctima de los extremos, de la falta alarmante de programas electorales realistas y con un calendario comprometido, así como de sus propios errores en las propuestas y modo de trasladarlas, han quedado esos mozos de naranja y candidat@s estupend@s. La gente no ve definición, línea clara de trabajo, sólo una pose de centrismo y de querer agradar a todos que es poco creíble, sobre todo porque falta un plan concreto, rotundo sobre el que trabajar, que se sepa qué defienden realmente y se vea la dirección en la que van. Súmese a eso, desde el punto de vista de la derecha moderada, el pacto pasado con la socialdemocracia y se entenderá tanto el castigo por aquello como el aporte de votos más a la derecha, para frenar a las fuerzas emergentes.

El resto, más o menos igual en sus feudos, tratando de no hacer ruido y de mantener sus chanchullos locales. Así es el panorama de este país y, una vez más, como también es norma en este país, nadie asumirá responsabilidades por sus actos irresponsables.

20151122

Consulta

- Pase y deje en la percha las mallas de choni y la ropa interior
La mirada de la paciente casi me atraviesa. 
¿Por qué el Osborne puede ser campechano y yo no?
Tumbada en la camilla, comienzo la inspección. 
Sé que las inspecciones anuales son incómodas, así que pongo mi mejor humor.

- Tome el megáfono mientras meto la cabeza – digo con total naturalidad
- ¿Un megáfono? – grita la paciente, como si meter la cabeza fuese algo normal
- Así la escucho desde dentro, por si tuviese algo que comentar

Su cara no invita a seguir dando detalles, pero ha sido menos grave que la reacción de aquella señora con gafas, cuando levantó la cabeza y me vio entre sus piernas con un trapo y una varilla de aceite, diciendo que estaba en su nivel habitual.

- Ahora no tenemos citología, separe las piernas porque la voy a empujar
- ¿Cómo dice? – responde la paciente
- Que le voy a meter una puñalada de carne y usted me cuenta su sensibilidad

No siempre se asustan, como aquella joven que al salir me dio su correo, su tuenti y su guasap.
De repente, cuando en lo mejor estaba, me desperté y mi sueño de tocólogo se truncó en plena consulta con una dama, a la que no sabía si operar y ponerle unos jugosos labios tipo panecillo de hamburguesa en vez de esa especie de hojas de coliflor que se sacó del pantalón.

20151028

Turista



Elías pasó 50 años de su vida trabajando de sol a sol, como suena. Cuando se jubiló, una de sus ilusiones era visitar otros países. Pasó el tiempo, pero finalmente se atrevió a dar el paso.

Cruzó la calle para comentar sus aventuras. Había estado aquí y allá, lo más reciente, Italia.
Seguía pensando que los guías se inventan las anécdotas de los sitios y le molestaba que le hubieran llamado la atención en plena explicación, sólo por estar de charla con una señora de Badajoz. El Coliseo le pareció espléndido aunque pensó que era una lástima que no lo hubieran terminado, con todo el dinero que parecía que habían invertido allí.

A veces, no encontraba sentido a las cosas. No le pareció tan excepcional la visita a las Catacumbas, porque al final no dejaba de ser un cementerio lleno de viejos nichos. Ni gran parte del Vaticano, cuando él no iba ni a misa.  Pero se trajo un imborrable recuerdo de lo que más le gustó del viaje, la Capilla Cristina.

20151025

Mierdono

Diez años atrás yo era un tipo feliz, era de los pocos que tenía internet por fibra sin tener que contratar fijo, móvil, satélite y nave espacial. Iba lento, pero iba. Luego mejoró algo y, a pesar de que eran tiempos en que todo el mundo superaba los 10MB de ancho de banda, yo era feliz con mis 6.

Un buen día me ofertaron, gratuitamente, pasar a 15MB, un cañón. Como no pagaba yo, acepté, aunque lo único que se incrementó fue la factura, con letra pequeña. Yo seguía a la misma velocidad. Lo puse en conocimiento de quien correspondía pero ni quien pagaba ni nuestro maravilloso proveedor supieron arreglar nada. Tras varios años sin novedad, un buen día dieron con la solución, aumentar más la velocidad.

Flamante, impecable, el contrato de 50MB era maravilloso, lástima que no hubiera nada detrás. La velocidad era la misma de 6MB de hacía la torta de años. Yendo por el camino de las reclamaciones al departamento comercial, nos dieron una solución ingeniosa, la culpa era nuestra, dijeron, que con un contrato profesional no podía darse servicio en un domicilio particular. Así que tuvimos que cambiar de nuevo de contrato, de ese modo, aseguraban, todo volvería a encajar.

Llegó el día, yo no podía con los nervios, qué ilusión, por fin vería algo en alta definición. Pero lo único que vi fue al técnico que, en menos de dos minutos, cambió mi router anciano pero operativo por otro que no llegó a funcionar. Como el hombre tenía prisa, me dijo que llamara de urgencia al servicio técnico para que sustituyeran la unidad, que él sólo cambiaba el trasto. Mi cara era un poema. Había pasado de ir lento a no navegar, pagando más que antes.

Al día siguiente, tras tres llamadas a atención al cliente, otro operario vino a cambiar el aparato, por uno exactamente igual. Pregunté si fallaban, me dijo que bastante pero que mirase las opiniones de internet. Casi muero al ver lo que me esperaba. Le rogué que buscara otro modelo pero respondió que lo pediría, mientras tanto el que dejaba me lo tenía que quedar. Entre unas cosas y otras, tres días sin navegar.

Volví a llamar de inmediato al servicio técnico, siguiendo las instrucciones y datos que el técnico me dio. Respondieron que en 12h tendría otro modelo en casa. Pasaron 24 y no había novedad, así que volví a llamar. Me respondió una amable señorita que Mierdono había evaluado mi caso y que no se podía solucionar. Ya me habían cambiado el dispositivo y si no funcionaba el nuevo era mi responsabilidad. Podía resolver el problema comprando uno de mi propiedad.

Ante semejante desvergüenza, pedí que me dieran de baja de inmediato, cuestión que me llevó dos días y seis llamadas más, sin desfallecer cada vez que hacían como que cogían la llamada desviada por otro compañero y colgaban. Aún tuvieron la ironía de recordarme que la mejora del servicio que nunca tuve implicaba permanencia y por tanto, penalización por darme de baja con anterioridad.

He guardado todos los documentos y gráficas de rendimiento nulo de la presunta conexión, porque me temo que esto acaba en un tribunal.

20151003

Equipaje

Dejó en el pasillo la maleta, como ejemplo de la pausa antes de reemprender el camino.
Saludó y se percibió como con afecto reglamentario, pero hueco de su característica pasión. La conversación protocolaria, la puesta al día habitual, los silencios sobre las palabras resonando en el salón. Trataba de mantener la cordialidad, evitando que le superase la situación, no crear tensión innecesaria pero dejar clara la nueva situación, a fin de cuentas quedaba poco por conocer y el instinto siempre interpreta todo mucho mejor.

Antes del amanecer quedó marcada la secuencia de la despedida, tan formal y sentida como extraña por esa ausencia de su intensidad. Se diría que allí pudieron formalizar la partida, pero la verdad es que sólo hizo escala el equipaje, de alguna manera el alma había viajado con anterioridad.

20150830

Vicky

Su nombre era otro, pero parecía vikinga y así quedó para nosotros. Su metro noventa en tacones, su melena larga y dorada, su piel de porcelana y sus enormes ojos verdes hacían que muchas veces los turistas nórdicos le hablaran pensando que era compatriota, para risas nuestras.
Esa noche de fiestas, enorme a mi lado con sus tacones, camiseta negra de tirantes y minifalda de colegiala color café, me raptó a la oscuridad para regalarme una noche de pasión desbocada, de un frenesí a otro.

Tras receso para volver a respirar, separé sus interminables piernas y recorrí la cara interna con besos hasta llegar a su humedad para dedicarle un momento oral. Su contoneo de espalda era tan sensual como salvaje. A medida que mis caricias aproximaban el placer, comenzó a gemir y jadear, cada vez más alto y pasamos de la lujuria a la comedia sexual.
 
Aaaaaa…aaaaaaarrrl
Aaaaa…..aaaaaaaaarl!!
Thunder!! Solté yo, haciendo el estribillo de AC/DC, apareciendo entre sus piernas
 
Ella soltó una enorme carcajada diciendo que estaba fatal pero, entre que vestía la versión femenina de Angus y que llevaba el ritmo, no lo pude evitar.

Volvió a empotrarme la cabeza entre los muslos, continuando su balanceo de caderas. Gemía y  reía a la vez, acordándose de la tontería. Fui a decir algo pero, al incorporar la cabeza, me clavó los dedos en la nuca y me apretó contra su sexo, que estaba a punto de estallar. Por un instante supe lo que siente una bola de bolos al ser amarrada, incluso después un tiempo sentí que tenía tres pequeñas hendiduras en la cabeza. Aceleré las caricias para provocarle más intensidad, porque los gemidos ya tenían un volumen considerable y no quería que media provincia viniera a ver qué pasaba. Empotrado, sin apenas dejarme respirar, agradecí aquél curso de apnea para buceo en que pensé que tiraba el dinero. De repente, soltó un “Hostia puta!! La madre que te parió!!” y se estremeció como si estuviera poseída, pareciendo que yo sujetaba un toro mecánico con los morros.

Propuse volver a las fiestas tras descansar pero ella declinó, bastante verbena había tenido ya. Desde entonces, tengo como sensación de que hay canciones de rock con sabor.

20150513

Marionetas

Las luces se apagaron, la platea vacía,
atmósfera de anticuario,
rancias butacas impregnando el ambiente,
silencio en el escenario.

Representación individual,
las caricaturas de la vida transitando por las tablas,
agitadas, entregadas y mudas,
las bambalinas son quienes cuentan, quienes hablan.

Sucesiones de episodios conocidos,
consecuencias en tres actos,
perdedores sin protagonismo,
sentimientos inexactos.

Acaba el drama sin preaviso.
Los ojos quisiera cerrar,
pero el espectáculo lacera su mirada
y no va a dejar de arañar.

20150510

Idealista

Amaneció una buena mañana de primavera, harto de la oscuridad que apolillaba su vida. Con el ánimo de renovar su existencia, ventilar ambientes cargados y sombríos y el optimismo por montera abrió la ventana para darse de bruces contra la persiana.

-    No pasa nada – pensó, me precipité. De un fuerte meneo la levantó, con vistas al jardín interior.

La luz cegaba, pero se asomó a respirar. Tuvo la mala suerte de que, tanta furia con la persiana removió un avispero de la cornisa, acudiendo en masa los insectos a su cara. Con grandes aspavientos y no menos sonoros alaridos reculó a la habitación buscando el baño para refugiarse, tropezando con la cama, dejándose las espinillas en la cómoda, para acabar estampándose con estruendo contra la puerta. Al menos, en el suceso aplastó varias avispas adheridas, que por suerte no se llegó a tragar.

Cuando recobró el conocimiento trató de incorporarse del suelo, observando a la vecina del bajo anexo asomada a su ventana. La anciana le advirtió de la entrada de un par de rateros, aprovechando su inconsciencia y la facilidad de entrar en su habitación. Le habían sirlado el móvil, la cartera y el reloj.

Inasequible al desaliento, se empeñó en tener un buen día de reinvención, no importó que a media ducha se acabara el butano del calentador, que olvidara comprar leche para el desayuno o que fuese una multa lo único que había en el buzón. Se plantó en la calle, cojeando al caminar y la cara cosida a aguijonazos, sabiendo que al acabar la jornada se la habrían vuelto a partir, de un modo u otro, pero con la certeza de, a poco que llegara el verano, que se levantaría otro día para volverlo a intentar.

20150426

Condena

Es como una noria de la que es imposible bajar, pese a armarse de tesón, madurez y estabilidad. Sucesión infinita de encuentros y despedidas; un día reyes del cielo, el siguiente en completa oscuridad, unidos por un hilo invisible, irrompible e incurable. Cada vez es la primera, la última, la de vaya usted a saber.

Se adoran tanto como hieren, sin pretenderlo, cómo lo van a desear. Se agolpan sentimientos, contradicciones, añoranzas, recuerdos, sueños y vicisitudes. Sube tanto la adrenalina como la ansiedad, buscando una respuesta, una jugada maestra que deje todo en su lugar, esa idea genial que nunca parece que va a llegar. No puede hacerse otra cosa que admirar a quien, en plena adversidad, sigue siendo capaz de amar.
Transcurren días que parecen meses y otros apenas minutos para disfrutar, se hacen propósito de enmienda, se restañan heridas, buscan una salida cabal. Pero nada es como se imagina, golpes de realidad, condenados a girar una y otra vez, tan cerca que no se sabe si es dolorosa la distancia o si lo que duele es no poderse tocar.

Y en su cabeza, la (pen)última noche en que amueblaron un paraíso para dos, bailando como siempre, en perfecto compás, tratando de aferrarse a un presente que únicamente les añade provisionalidad, inestable tanto como el ignoto futuro que no saben cómo van a dibujar, a ratos luchando por ser felices y otros ratos sucumbiendo a la idea de vivir en eterna infelicidad. Poderosos corazones que sobreviven a tantos avatares, cuando intenta evitarlos, pero miran de reojo la nueva vuelta de noria que acaba de comenzar.

20150422

Selfcontrol

Estoy cambiando o me ablando. No sé si preocuparme o alegrarme, si es inacción o maduración. Ya lo pensaré cuando tenga menos trabajo y haya completado un inventario automovilístico de medidas de protección.

Aún no me había despertado del todo, en modo automático en la circunvalación, cuando el típico listillo trató de evitar el atasco saltando de su carril al mío, empujando su coche hacia un hueco inexistente. Como tantas mañanas, no permití esa maniobra, que esperase a tener distancia de seguridad o hubiera cambiado antes, que el resto no somos gilipollas. De inmediato, se colocó de mala manera tras de mí, comenzando a dar ráfagas y asomarse por la ventanilla. Qué energía tienen algunos por las mañanas o qué poco follan. Iba listo si se pensaba que me iba a amedrentar. De hecho, a punto estuve de ralentizar la marcha, pero pensé que bastante tenía el pobre infeliz con su propia frustración.

Unos metros después, logró cambiarse de carril y situarse mi altura, con medio cuerpo fuera vociferando, fuera de sí, con evidente rostro de estreñido.
“Comepollas”, me dijo. Mientras le miraba condescendiente, pensé que no acertaba mucho, aunque a cierta edad uno ya no descarta nada para el futuro.
“Cabrón de mierda”, soltó. Eso.. podría ser, pero rara vez conduciendo. Con gestos le dije que no era tonto y que, por el contrario, él era un listo.
“Si me bajo te parto la cara y te mato”, escupió. En ese instante estuve tentado, muy tentado, de responder a semejante escoria que saliera a la vía de servicio, que vería la sorpresa que se iba a llevar cuando bajara del coche. Pero pensé que partirle la boca, en vez de evitarme problemas, me los iba a ocasionar y que semejante gentuza únicamente se merecía indiferencia. Al mismo tiempo sopesé grabarle en móvil, ya que hacía amagos de chocar contra mí mientras soltaba de todo por esa bocaza, pero también pensé que era darle una atención y excusa de provocación que no merecía. Si me tocaba, entonces sí iba a actuar con todas las consecuencias.

El resto de conductores le afeaban la conducta, tocando el claxon y mandándole que avanzara, cosa que hizo al rato, zigzagueando furiosamente entre los carriles y provocando que alguno tuviera que frenar de golpe para no tener un percance. Me sorprendió mi autocontrol, no suelo tolerar ciertas cosas, tal vez me esté haciendo viejo. Puede que otro día volvamos a cruzarnos, entonces ya se verá.

20150415

Overnight

Sintió el ahogo de cargar con el peso del mundo,
con incipiente llanto apenas contenido de brotar,
imaginando saludar al amor de su vida al inicio,

para despedirse convertidos en eterna amistad.

20150405

Apnea

Pudo parecer que lo había hecho mil veces, pero lo cierto es que fue la primera y, con toda certeza, ninguna gana de repetir. Un gesto instintivo para tomar de la mandíbula aquella pequeña cabeza, inclinarla hacia el frente y, usando un dedo como gancho, extraer la piedra que pudo detener una pequeña vida.

Tras superar un episodio de ansiedad, la madre se disculpó, apenas había sido un descuido, pero un único momento de descuido suele ser suficiente para desencadenar la fatalidad.

Comprobó que todo estaba en orden y siguió inmerso en sus pensamientos, alegrándose por una vez de no llegar a destiempo a un instante importante de la vida y, por otra parte, reflexionando sobre las respuestas a la pregunta de si se daría la propia vida a cambio de otra, que sólo se sabe cuando se está en la tesitura de decidir, situación ante la que cualquiera, a decir verdad, preferiría no estar. Sin embargo, cayó en la cuenta de que, en ocasiones, puede ocurrir un intercambio sin tener constancia de haber tomado una decisión.

20150304

Bath

La Convención de Ginebra protege los derechos de colectivos; niños, refugiados, víctimas de guerras y algunas más. Pero deja de lado a grandes olvidados, los damnificados por el bricolaje.

Pensaba en plan redondo cuando me ofreció una cita. Imaginaba tertulia, café y cintura, no un recorrido por tiendas de decoración. Pero allí estaba, frente a un elenco de estampados, diseñados por gente con serios problemas de buen gusto o que, simplemente, para salir de la droga realizan esa labor.

Aconsejé un motivo no demasiado estridente y llegamos a la sección de barras de ducha, para colgar el esperpento que acabábamos de elegir. Resulta muy interesante tomar la responsabilidad de elegir un modelo y un sistema de fijación desconociendo las dimensiones de la ducha, las opciones de sujeción o incluso la altura disponible, pero ya que estábamos allí, elegí a bulto, simulando saber.

Toda contenta ella por la compra, me ofreció ir a casa. Nada más entrar me puso ojitos de usuaria y rogó que instalase el artefacto. Apenas tardé veinte minutos en desembalar la puta barra de los cojones, que casi me arranco un dedo en el intento. Mientras tanto, por colaborar, ella iba poniendo anillas en modo y posiciones aleatorias a la cortina, cosa muy divertida para cuando, a continuación, hay que lograr que entren en la barra.

Armado con la enorme cortina y la puñetera barra cual capote de torero, era momento de hacer fuerza, elevar los brazos y lograr que las ventosas de los extremos se fijaran en las paredes, cosa que me parecía entre improbable e imposible; ahí estaba yo, brazos extendidos al cielo, como esperando al Mesías, con un esguince de cuello, sin saber si la estaba colocando recta o no, guiado por precisos comentarios de la experta..

- “Mmm.. no sé, un poco más para allá quizás, no, hacia el otro allá, más arriba, te tuerces, más arriba, que arrastra..”

Goterones de sudor bajaban por mi espalda,  sin saber dónde coño estaba poniendo la barra. Para colmo, medía exactamente lo mismo que la pared, de modo que las ventosas apenas rozaban los extremos, todo sujeto de milagro. Al final quedó precariamente instalada, lo justo para no caerse mientras me limpiaba en ella el sudor. Acto seguido me despedía sin tomar nada, porque me ofreció un café mientras sacaba un catálogo de mamparas.

20150222

Consultas

Bienvenidos a una nueva sesión de nuestro afamado consultorio. Hoy resolveremos dudas de difícil solución, que han llevado a nuestro equipo de expertos a trabajar arduamente durante meses.

Caso 1
Sr. Gómez
Hemos querido exponer su caso en primer lugar, ya que se escapa de nuestras competencias o temáticas habituales. No acostumbramos a realizar comparativa sobre automóviles, salvo que sea para hablar de ergonomía o, más claramente, si son cómodos para follar. En cualquier caso y dada su edad, le recomendamos el potente BMW que ha referido, ya que es muy probable que el último vehículo en que viaje, en rígida posición horizontal, sea un Mercedes. De este modo y gracias al exceso de velocidad, podrá darse dos caprichos de alta gama a la vez.

Caso 2
Querido Fernando, nos complace poder ayudar.
Cada persona es un mundo y, claramente, hay que permitir que cada cual tenga sus gustos particulares. Si, tal como indica, el problema no es que su pareja adore el sexo oral hacia usted, sino que ella no gusta de tener su cabeza entre sus piernas, el motivo puede deberse a que es usted un gañán en la materia. No obstante, si ella dice que le parece algo sucio, no le dé más vueltas al asunto, dedíquese a zumbarla hasta que necesite voltarén en el rabo y disfrute esa apasionada relación.

Caso 3
Estimado Jorge, gracias por confiar en el Dr. Hyku y su equipo.
Respecto a su duda, consideramos que, aunque su novia se lo trague y seamos conscientes de atravesar momentos de crisis y necesidades, no vemos viable donar esperma al banco de alimentos.

Caso 4
Amiga Sonia...
Es cierto que, de un tiempo a esta parte, los fabricantes igualan y hasta confunden diseños y que, cuando ya la vista no acompaña, pueden producirse errores de apreciación. No obstante, para evitar percances futuros, observe que con el Hitachi de su hija, aunque sea blanco como su batidora, es mucho más difícil hacer la masa de croquetas, que debe haberse dejado el brazo. Mírelo por el lado bueno, al menos la equivocación fue en ese sentido y no en el contrario, tratando de usar una batidora como vibrador. Dicho sea de paso, tal vez debería comentar con su hija la oportunidad de cambiar el vibrador de cajón en la cocina, o que no salga de su habitación.

20150221

Viajeros

Sentado en la terminal, recuerda aquella cita en Japón a la que nunca llegó. El destino no lanza los dados, sólo incita a jugar para que el jugador labre su propio infortunio.

En cambio, el destino sabe ser cruel, como si balanceara aquella isla ante sus ojos, en cadencioso vaivén, como para demostrar hasta qué punto podía provocarle dolor, permitiendo acercarse tanto que casi sentía el roce de sus dedos en sus orillas, sabiendo que, en realidad, nunca la podría alcanzar.

Sentado en la terminal, mira el mapa. Unas veces todo parece tan cerca que estremece, otras, por instantes, insidias y las sacudidas de las emociones que no es capaz de imaginar o controlar, parece irse tan lejos como un sueño sin empezar.

Por megafonía se anuncia el destino que aparece en su billete. Cierra un momento los ojos, respira hondo y se levanta, porque sabe que lo único que disipa la niebla del viajero es ponerse a caminar.

20150118

Rememorando

Existen universos en que el tiempo avanza, se contrae o se detiene en un punto a ritmo de corazón. Universos en que se vive como se quiere en lugar de como se debe, que duran un instante de pura eternidad.

En esos universos, cada mirada es un hilo que une emociones, deseos y complicidades que flotan ajenas a los demás, donde ella susurra buscando romper su autocontrol y él la contempla en toda su belleza, adorando que no se pueda controlar.

Universos que escapan a las trampas de los miserables y a las espinas del destino, que sobreviven con una fuerza que pocos entienden y muchos menos sentirán, que no necesitan de palabras para crearse, que están hechos para perdurar.

Universos hechos de presente, sin margen temporal, mundos de besos perfectos y burbujas que la dulzura de una voz dibuja para demostrar que cada cual puede elegir su camino y su realidad.

20150104

Sum

Soy el que se arrastra por las mañanas pero te acompaña si quieres trasnochar
El que se pregunta quién recoge los triángulos de emergencia olvidados en el arcén
Quien sirve la comida y se pone a la mesa cuando el resto ya no quiere más
El que recoge lo que alguien deja atrás para que nadie sepa que olvidó ordenar

Soy quien puede doblar acero pero jamás que dobleguen tu voluntad
El eterno pesimista que busca tu risa con afán y complicidad
Soy el que cuida del sueño descansado de su debilidad
El que se equivoca, se enmienda y se vuelve a equivocar

Soy quien derrocha palabras a tu oído y calla ante los demás
Y se pregunta cómo funciona todo, aunque nunca lo pueda arreglar
El que decepciona, el que sorprende, el difícil de clasificar
El que espera a quien sabe que nunca va a llegar


Y también

El que un día sueña que vive y cae herido de muerte
El incapaz de ser el mejor que se niega a ser un plan B
Quien deja al aire sus cicatrices para hacerse más fuerte
El que nunca se acaba de conocer, no preguntes por qué


20141221

Intrusa

Aparece con su amplia sonrisa, sin saber de dónde o porqué, con esa mezcla indescifrable de travesura y niña buena que aparenta. Sobre finos tacones eleva su figura, luciendo piernas hasta límites arriesgados, desvelando parte de la liga de las medias que las cubren, apenas tapadas por el ceñido pero flexible vestido de corte kimono con el que ha decidido rodear su piel. 
Se sienta a mi lado sin decir nada, recreándose en clavarme su mirada, tan expresiva cuando se sabe entender, manteniendo una rodilla en contacto con la mía y la otra sensualmente apartada, dejando un hueco que yo relleno de imaginación.

Mientras cambia de lugar su melena para que pueda observar cómo mece su cabeza y se acaricia suavemente el cuello, confirma que le ha resultado sencillo saber qué vestir, ya que sólo iba a ponerse una prenda. Siempre ha sabido cómo elegir las palabras y dejarme sin las mías cuando pregunta cosas como si será apropiado en esas circunstancias permitirme conocer si su afirmación será verdad. Pero no tengo dudas de que así es y cuando hallo una frase coherente con la que responder me despierto sobresaltado en mitad del sofá, aún con el pulso agitado. Pensándolo bien, hay encantos que dejan una semilla imposible de erradicar.

20141214

Bucle

Cada año es la misma historia, es tal el acoso padecido que la única alternativa es emigrar a Yemen, Afganistán o sitios así de agradables para descansar. Es pasar el puente de inicio del mes y todo tornarse de un almibarado navideño que me produce urticaria emocional. Y nada de discutir con la familia, que una vez me puse a rebatir con tía Enriqueta los motivos de fingir felicidad sobrevenida y casi me arrima al hocico su revés. Así que me preparo, un año más, para sacar el caparazón durante unas semanas hasta que arrecie el temporal. 

Por otra parte, este año hasta los porteros del edificio añoran navidades previas, cuando la veinteañera del portal del fondo salía vestida como un porno-paje navideño para alegría de retina del respetable. Ya no pasarán las tardes las jubiladas de la mancomunidad pasando revista al elenco de mozos que iban y venían acompañándola, que si preguntabas por los novios del último año salían más resultados que en Google, porque ha emigrado a otras latitudes en busca de un futuro como modelo o cualquier eufemismo con rodilleras similar.

20141109

Cliente

21.17
Hace meses que no me regalo colesterol. 
Encargo comida en el Frustring Bolliwood y mientras la preparan voy a repostar.

21.25
Tengo suerte, ocupo el primer surtidor. Detrás aparca una furgoneta desvencijada de la que salen dos finas latinas vestidas como si fuese nochevieja. Menudo contraste. La más joven, dudo que sea mayor de edad, vestido ceñido de punto y manoletinas, la otra, minifalda y tacones.

21.27
Pago el carburante, dejo sitio a la minifaldera y salgo a repostar. La del vestido se esconde entre el surtidor y la furgoneta y comienza a contonearse cual pole dancer, mirándose en la ventanilla y descalzándose para ponerse de puntillas. Debe ir fatal porque el suelo está repleto de carburante, así que va a pillar un aroma interesante.

21.28
Esta muchacha no está bien de la almendra. Cree que nadie la ve pero por los laterales todo, como acaba de comprobar un señor barrigudo que pasaba a pagar. No es que siga el contoneo, es que se ha subido el vestido hasta el ombligo, dejando al aire piernas, microtanga y mofletes. La amiga sale a repostar y tampoco va muy fina, estupendo para conducir. A buen seguro que estas dos triunfan, vistos los ensayos, aunque el afortunado que pille a la del vestido va a pensar que se ha subido a un tractor, con ese perfume en los pies.

21.29
Con la duda de preguntar al gasolinero si este espectáculo se da todos los fines de semana, para volver otro día con palomitas y un sofá, abandono el establecimiento. Yo quería carne para cenar, pero no esperaba nalga adolescente en el menú.

21.36
Con lluvia el tráfico está horrible, y eso que es domingo. Entro en el local para recoger mi pedido. Efectivo o tarjeta, pregunta la camarera mientras pone la cuenta y unos caramelos en el platillo. Ni una cosa ni otra, respondo, tickets de comida, que aunque su valor exceda un par de euros el coste del pedido los tengo que gastar.
Con mohín reprobatorio retira los caramelos del plato y me da la cuenta. Tomo nota de su feo gesto y reflexiono sobre si será consciente, seguramente instruida por el responsable del local o la franquicia, de que va a suponer que a partir de este momento gaste mi dinero, en billetes de banco o monopoly, en otro lugar. Extraña noche y triste manera de perder un cliente habitual.